La mayoría de las veces, quienes escuchan estas palabras son médicos, enfermeros o personal del sistema de salud de manera general, y por supuesto, estos profesionales las merecen. Sin embargo, existe un gran número de santiagueros que no necesariamente forman parte de este gremio, y de igual forma merecen el rotundo agradecimiento que da título a este trabajo.
* Festival de la sangre segura en Santiago de Cuba
Esos hombres y mujeres tienen tanta bondad, que son capaces de dar un poquito de sí, de su propia sangre, para ayudar desinteresadamente a infinidad de desconocidos. Quizás algún familiar suyo ha sido de los beneficiados, pero es casi seguro que no tuvo la oportunidad de decir “gracias” a quien le brindó parte de su ser.
Es por eso que del 6 al 14 de junio celebramos en Cuba la Jornada Nacional de Homenaje al Donante de Sangre, con el objetivo de agasajar a estas personas por su contribución altruista, que permite salvar vidas humanas.
Esta tradición se hizo masiva a partir del año 1970 cuando el pueblo siguió el ejemplo del Comandante Fidel Castro, quien fue el primero en extender su brazo para donar esta preciada sustancia, a las víctimas de un terremoto ocurrido en Perú, el 31 de mayo de ese mismo año.
Nuestra provincia ocupa un lugar destacado a nivel de país en cuanto a las donaciones de sangre, lo que se debe precisamente a los más de 12 mil donantes voluntarios con que cuenta el territorio.
La licenciada Irene Pérez, vicedirectora técnica del Banco de Sangre, hizo referencia a que Santiago de Cuba tiene un plan anual de 38 mil donaciones, divididas por 3 mil 167 cada mes, y comentó que “durante muchos años, y este no ha sido diferente, el centro ha cumplido su plan de donaciones sin dificultades”.
Con estas se logra consumar también el plan de producción de dicha entidad de salud, que funciona como una pequeña fábrica. De esas bolsitas de sangre se extraen diferentes componentes que los médicos utilizan en dependencia de la patología del paciente.
“Contamos con un programa de plasmaféresis, un derivado de la sangre que sirve para la elaboración de productos como vacunas y otros medicamentos. En este programa están incluidos: el de plasma normal, el de plasma hiperinmune anti Hepatitis B, y el de plasma hiperinmune anti D; estas se envían a la industria farmacéutica y a cubrir las necesidades de los diferentes hospitales.
“Hay que señalar también, que sobre todo en los últimos tiempos hemos tenido muy buena inserción de los donantes jóvenes, los cuales son la continuidad de quienes durante muchos años dieron su aporte”, comentó la licenciada.
El trabajo conjunto entre el Ministerio de Salud Pública y los Comités de Defensa de la Revolución -que es donde comienza la movilización en función de las donaciones-, es lo que ha facilitado estos resultados.
La aspiración es que este gesto solidario se vuelva un hábito regular para todas las personas; de ahí que el reconocimiento a quienes extienden su brazo por y para los otros, es imprescindible en sus colectivos laborales, en los propios Comités de Defensa de la Revolución, y en cualquier sitio donde se encuentren.
Nadie sabe en qué instante algún familiar, conocido, e incluso uno mismo, necesite de la sangre de esos hombres y mujeres anónimos. Es por tanto, momento oportuno para decir, sencillamente “gracias”.