Prioridad en Cuba: elevar la calidad de la atención al adulto mayor

Categoría: Opinión
Escrito por Rafael Carela Ramos
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adultomayorJosefa, una anciana santiaguera de la tercera edad, dice que se siente bien con el amor que le profesa su familia, el cariño de los vecinos y el trato del médico de la familia. Esta es la imagen a que aspira nuestra sociedad, en un asunto tan justo y profundamente humano.



El envejecimiento  poblacional es un fenómeno progresivo en Cuba, al que hay que dale la debida atención. Por eso, a finales de los años 90 se presentó como propuesta el Programa de Atención Integral al Adulto Mayor, con el propósito de lograr un cambio en su calidad de vida, y preparar y  experimentar nuevas estrategias que permitan enfrentar los cambios demográficos futuros.

Al presentar un informe al respecto en la última Sesión de la Asamblea Provincial del Poder Popular, la Comisión Permanente de Salud, Higiene Comunal y Medio Ambiente de este órgano de gobierno, se dio a conocer que la provincia de  Santiago de Cuba cuenta con una población  1 053 094 personas, de las cuales 180 148 tienen 60 años o más, para un 17,1 % del total, lo que implica no solo la consolidación de los programas dirigidos a ellos, sino también su desarrollo y sostenibilidad.

Los municipios más envejecidos son Santiago de Cuba, con el 18 %; Palma Soriano, el 17,15 %, y Contramaestre, con el 16,37 %. La provincia  cuenta con 248 centenarios, 163 mujeres y 80 hombres, todos atendidos por de forma diferenciada por los Equipos Básicos de Salud y Equipos Básicos de Trabajo.

En el territorio hay 29 469 ancianos que viven solos, los cuales requieren de acciones que permitan dar una atención diferenciada y con una acción intersectorial  para logra resolver los problemas que presentan.

Es de destacar que la Dirección Provincial de Salud Pública atiende 11 Hogares de  Ancianos, con 824 camas, 14 Casas de Abuelos,  con 510 plazas, y actualmente se  crean las condiciones para una nueva tarifa de pago de los que reciben estos servicios; además, como parte del programa, está el Sistema de Atención a la Familia más necesitadas, el cual abarca 124 unidades -46 en el Plan Turquino-y la atención a 4 674 afiliados.

La Comisión pudo comprobar y fue reconocido así por el Grupo Empresarial de Comercio, que este programa ha atravesado limitaciones en la sostenibilidad del suministro de viandas, frutas y ensaladas por parte de Acopio, así como algunas proteínas asignadas por el Combinado Cárnico, y el yogurt por la Industria Láctea.

De la misma forma, indicó que se debe progresar en la atención médica integral y más personalizada a  nuestros adultos mayores, haciendo énfasis en la Atención Primaria de Salud, mediante el cumplimiento de las visitas al hogar y los exámenes periódicos de salud; el restablecimiento  de los Equipos Multidisciplinarios de Atención Gerontológico, acelerar el proceso de geriatrización  de lo servicios médicos, y ganar en  calidad en la atención hospitalaria inmediata, de emergencia, preventiva, clínica y de rehabilitación.

Hasta ahora,  he abordado aspectos  del trabajo institucional en la atención al adulto mayor. Pero no se puede olvidar que la familia desempeña un  papel sustancial en esta tarea, pues es en el hogar donde el anciano debe recibir el amor, el cariño, la alimentación, el aseo personal, y todo el cuidado del mundo, para mantenerse con el mejor estado de ánimo y de salud. Por mucho que haga el Estado, sin estas atenciones hogareñas, la labor en este sentido es incompleta.

Otro tanto  puede hacer la comunidad a favor de los ancianos, en particular, los que presentan  alguna discapacidad. El adulto mayor, como principio, debe sentir la solidaridad de los vecinos y de personas de cualquier lugar, en las colas de bodegas, carnicerías,  ómnibus; al subir o bajar  las aceras y escaleras;  cruzar la calle; o cargar un paquete con un  peso determinado.

 Pese a todos los esfuerzos que se hacen, todavía hay ancianos que observo por nuestras calles  con mal aspecto, mal vestidos y que en no pocos casos beben alcohol cotidianamente, con lo cual estos  afectan, poco a poco, su salud.

La familia, la comunidad y la sociedad han de estar atentos a  estos casos, y ayudarlos en lo que sea posible. Los adultos mayores, nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, en su gran mayoría, fueron los forjadores de las familias actuales de cubanos, participantes en creación y momentos históricos decisivos de la Revolución cubana. El mejor modo que tiene la sociedad toda de  honrarlos, es atendiéndolos con el amor, la consideración y  el respeto que merecen.

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