Juristas cubanos, ética y profesionalidad en defensa de los intereses del pueblo
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En todos estos largos años de lucha por la liberación de Los Cinco Héroes, los juristas cubanos reiteraron su apoyo irrestricto al reclamo mundial por la excarcelación e inmediato regreso a la Patria de los luchadores antiterroristas presos en Estados Unidos, con el firme compromiso de intensificar todas las acciones que contribuyan a ese anhelado propósito.
Tanto es así que el pasado 17 de diciembre se concretó la aspiración. Es justo reconocer entonces la destacada labor de esclarecimiento y divulgación de la colosal injusticia cometida que desplegaron los abogados cubanos ante el mundo y las numerosas violaciones y arbitrariedades cometidas en el proceso, así como el amañado juicio llevado a cabo en El Paso, Texas, en el que resultó absuelto el terrorista Luís Posada Carriles.
Justo hoy se instituye el Día del Trabajador Jurídico en honor al mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz que en 1865, el joven de 23 años recibió en la Universidad de La Habana la investidura del grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, en cuya defensa definió claramente que solo la justicia, la verdad y la razón pueden ser la ley suprema de la sociedad, principio que marcó su fecunda trayectoria patriótica.
Los trabajadores del sector siempre tienen presente el carácter genuinamente popular de la justicia cubana y preservan los más preciados valores en que se sustenta nuestra sociedad.
Prevalece en el centro de su actividad cotidiana la ética, la profesionalidad y la legalidad en defensa de los intereses del pueblo.

