Fumar cuesta más de lo que pensamos: cuesta doble.
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- Categoría: Opinión
- Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
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Santiago de Cuba, mayo 31.- El tabaquismo constituye la principal causa de muerte prevenible a nivel mundial. Hoy el acto de fumar ha dejado de considerarse un simple hábito dañino y se ha convertido en una enfermedad con carácter de epidemia, que mata cerca de seis millones de personas cada año.
En Cuba, por ejemplo, ocurren anualmente 13 mil 301 muertes atribuibles al consumo de tabaco –y cuando decimos tabaco, hacemos referencia a este y todos los tipos de cigarrillos-. Mueren dos cubanos fumadores por hora, y otros dos cada 60 minutos por exposición al humo de segunda mano. Tales cifras no requieren explicación adicional, por lo que es preciso hacer mayor énfasis en la prevención y el control del tabaquismo en el país.
Santiago de Cuba, según un estudio realizado nacionalmente, es la segunda provincia del territorio con el mayor número de fumadores y cada vez en edades más tempranas. Por ser esta una de las adicciones que más perjuicios provoca al organismo, aprovechamos el marco del Día Mundial Sin Fumar, celebrado cada 31 de mayo, para reflexionar acerca de sus consecuencias tanto para los fumadores activos como para los pasivos.
Fumar es una decisión personal, eso es cierto. Sin embargo, es importante que quienes sufren de esta adicción, tomen conciencia de que su decisión afecta tanto su salud, y la de personas que no desean fumar, como a la economía familiar y nacional.
¿Cómo se explica esto? En primer lugar, los que tienen esta enfermedad, viven un promedio de 10 a 15 años menos que el resto de las personas. Además, pueden sufrir por solo citar algunas: enfermedades del corazón, cáncer y padecimientos respiratorios; en las mujeres, se suman a estas complicaciones los trastornos de aparato reproductor.
Téngase en cuenta que no existe un nivel de consumo seguro para la salud. Por tanto, no importa si es un solo cigarro al día o si es toda una cajetilla, las consecuencias para su bienestar físico, son prácticamente las mismas.
Por otro lado, aquellos que están regularmente expuestos al humo de los demás, deben saber que este contiene unas seis mil sustancias tóxicas, 400 de ellas cancerígenas. De modo que los fumadores pasivos tienen un riesgo más alto de adquirir cáncer de pulmón.
En este sentido, el tabaco tiene serias implicaciones para la familia del fumador, pues esta acción muchas veces se realiza en las viviendas, o en otros espacios públicos donde se ven afectadas varias personas a la vez. Los bebés y los niños, regularmente están expuestos a este humo indirecto, por lo que igualmente son propensos a padecer asma, neumonía, así como el síndrome de muerte súbita del lactante.
Ahora bien, es válido señalar que se reconoce y se acepta que el tabaquismo es nocivo para la salud, sin embargo no es identificado con igual grado de certeza, que representa un desastre económico a nivel individual, familiar y a escala por países.
El impacto negativo en los ingresos por el consumo de tabaco es muy elevado. Baste decir que la compra constante de cigarrillos trae consigo la disposición de menos cantidad de dinero para suplir las necesidades básicas de la familia. Quien se fuma una cajetilla diaria, utiliza alrededor del 44,5% del salario promedio en moneda nacional.
Así mismo, la carga económica de esta adicción, impone gastos relacionados con la atención médica de las enfermedades que produce e implicaciones, como pérdida de productividad en el centro de trabajo u hogar, y otros daños potenciales, incluidos los del medio ambiente.
Le digo más, el cúmulo de información científica sobre los daños producidos por el consumo del tabaco tiene argumentos absolutamente contundentes, que ponen de manifiesto que el tabaquismo mata más que el SIDA, que la tuberculosis, que los accidentes de tránsito, etc.
Fumar cuesta doble: daña su economía y puede terminar con su vida. No es una tarea fácil, librarse de esta adicción, lleva mucho tiempo y esfuerzo, pero es posible. Muchos ya lo han logrado. Súmese entonces a este grito por una ciudad libre del humo del tabaco.

