Hacia el camino de la sobriedad

Categoría: Opinión
Escrito por ODETTE ELENA RAMOS COLÁS
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sobrioEl alcoholismo es una adicción que aumenta cada día a nivel mundial. La provincia de Santiago de Cuba no está exenta de este problema que destruye familias y exacerba enfermedades. Por eso el sistema de salud en el territorio elabora alternativas para la rehabilitación de personas que sufren esta afección.

Una de estas acciones ha sido la creación de grupos de psicoterapia. En el municipio cabecera de esta localidad oriental funcionan dos de estos grupos para el tratamiento de las adicciones. Uno de ellos forma parte del policlínico “30 de noviembre” y el otro radica en el “Armando García”, de la zona de Vista Alegre.

La licenciada en psicología Milena Gutiérrez Martínez, perteneciente a este último centro de salud, explicó que cuando el paciente o consultante egresa del Hospital Psiquiátrico Gustavo Machín, en el que ha estado ingresado para su desintoxicación y deshabituación, debe tener en cuenta que existen estos espacios donde se le da seguimiento a las conductas adictivas, para su tratamiento y rehabilitación.

“Aunque el alcoholismo no es una enfermedad curable, sí es rehabilitable. Nuestro grupo está celebrando su primer año luego de su reapertura en este policlínico, y tenemos pocos pacientes lo que se debe precisamente a las características de esta enfermedad, pues no son muchos los que deciden rehabilitarse. No obstante, hemos sesionado con un número aproximado de 30 personas.

“En el grupo, nuestros consultantes se benefician de la ayuda que brinda un equipo multidisciplinario: psicólogos, psiquiatras y terapeutas ocupacionales, con un fuerte vínculo y apoyo del “Gustavo Machín”, y el psicólogo Alberto Nápoles, quien atiende en ese hospital desde la atención secundaria a este tipo de pacientes”, comentó.

El alcoholismo está incluido dentro de las enfermedades mentales, pues es considerado como un trastorno del comportamiento debido a sustancias psicoactivas. En Cuba y en Santiago específicamente se trabaja, en un inicio la prevención hacia los grupos de consumidores sociales que aún no padecen el la enfermedad como tal.

Estos tienden a ser jóvenes y adolescentes, en los que hay que influir cada día con más fuerza porque las edades del comienzo del consumo disminuyen constantemente. Lo ideal sería enfatizar en la prevención de este tipo de fenómenos a nivel comunitario, sin embargo la práctica demuestra que todavía quedan algunos sesgos e insuficiencias.

Es por eso que en los grupos de psicoterapia, se promueve la prevención secundaria, que está encaminada a evitar una recaída, y hacia el logro del mantenimiento de la abstinencia para allanar el camino a la sobriedad.

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