Cuba, en especial la ciudad santiaguera, por ser la tierra donde está situado el Santuario de la Virgen del Cobre, podrá ser testigo de las visitas de tres papas en menos de 20 años.
¿Pero del Papa Francisco que se espera? Empecemos porque es latinoamericano, -de hecho el primer pontífice que proviene de estas latitudes-, que sabe del drama de la gente de este continente, de los sangrados económicos que recaen en los abismos sociales.
Francisco o Jorge Mario Bergoglio como lo bautizaron al nacer es diferente o por lo menos, lo sentimos más cercano, hermano de raíces y dolores. El Papa pobre como muchos lo llaman pero que prefiere que mejor le digan “pobre tipo”.
Viaja en subterráneo, en autobús y, cuando va en avión, lo hace en clase turista; todo para economizar. Tampoco viaja en el famoso ‘Papamóvil’ con cristales blindados, sino que utiliza una Renault 4 con 30 años de antigüedad y 300 mil kilómetros a sus espaldas.
Incluso el día después de ser nombrado Papa, fue personalmente a pagar la cuenta de la residencia donde se había alojado hasta el cónclave.
En una entrevista al diario argentino La voz del Pueblo en una de sus visitas a su país natal confiesa que es justo el apelativo de indisciplinado, “el protocolo mucho no lo sigo. El protocolo es muy frío, aunque hay cosas oficiales a las que me atengo totalmente”.
Ha confesado a los medios que no puede vivir sin gente, por esta razón renunció a residir en el Palacio Apostólico para quedarse en una residencia, que funciona como casa de huéspedes, donde hay 210 piezas y viven 40 personas que trabajan en la Santa Sede, además de obispos, curas, laicos que no hacen estancia permanente. “Y eso a mí me hace muy bien. Venir aquí, comer en el comedor donde está toda la gente.”
A diario recibe alrededor de 2000 cartas, algunas de las cuales contesta con llamadas telefónicas.
Sus ideas se parecen a los pueblos por los que siente y sufre. En una ocasión, filosofando un poco comentó: “Hay tres cosas que tenemos que tener todos en la vida: memoria, capacidad de ver el presente y utopía para el futuro. La memoria no hay que perderla. Cuando los pueblos pierden su memoria está el gran drama de descuidar a los ancianos. Por eso el futuro de un pueblo se manifiesta en el cuidado de los ancianos, que son la memoria, y de los niños y jóvenes, que son los que van a llevarla adelante. Los adultos tenemos que recibir esa memoria, trabajarla en el futuro y darla a los hijos.”
Hay que entender además el grado de valentía que hay que poseer para pretender hacer reformas en la iglesia católica con preceptos tan fuertes, donde resonaron escándalos de pedofilia.
Cuando un reportero del diario La Vanguardia preguntó si él se consideraba un revolucionario respondió: “Para mí, la gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas y ver lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción entre revolucionario e ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer verdaderos cambios es la identidad. Nunca se puede dar un paso en la vida si no es desde atrás, sin saber de dónde vengo, qué apellido tengo, qué apellido cultural o religioso tengo”.
Este Papa al parecer está a tono con sus tiempos. Cuál será el mensaje para los cubanos que llevamos resistiendo más de 50 años a un brutal bloqueo económico, pero que no guardamos rencor. Que iniciamos una etapa de entendimiento -en la que él tuvo que ver- y aunque recelosos, estamos dispuestos a sobrellevar las diferencias mientras respeten nuestra autonomía.
¿Qué puede decir un Papa con estas características a un pueblo que se alimenta de dignidad mientras trata de mantenerse firme con la fiereza del trabajo y el empeño?
Este será el tercer pontífice que visitará Cuba, y de seguro llegará a la iglesia de la Virgen Patrona de Cuba, según los católicos. Francisco, Jorge Mario Bergoglio, el papa argentino o el revolucionario, como lo quieran llamar, tiene peculiaridades afines con los más humildes, con los que padecen, con la gente común.
Por eso le gustaría quedar para la posteridad como “un buen tipo que trató de hacer el bien", sin más pretensiones.