¿Qué hay detrás del golpe de estado en Bolivia?

Categoría: Opinión
Escrito por Rafael Carela Ramos
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boliviagolpeEl domingo  10 de noviembre, se consumó el golpe de estado que desde el día de las lecciones, el pasado 20 de octubre, venía fraguándose contra el presidente Evo Morales, reelecto por el voto popular.



Desde antes de los comicios bolivianos, grupos opositores, encabezados por el millonario conservador Luis Fernando Camacho y el expresidente, Carlos Mesa, habían declarado  que desconocerían los resultados si eran a favor de Morales.

Esos grupos, después de imputaciones de fraude sin pruebas o argumento alguno, bajo la tutela  de Estados Unidos y de las oligarquías de la región, como ya se conoce por publicaciones de medios internacionales y nacionales, organizaron  bandas criminales que llevaron a cabo actos violentos como secuestros, agresiones a familiares y  simpatizantes del gobierno, incendios de viviendas, robos y bandalismo con el objetivo de hacer renunciar al mandatario constitucional Evo Morales.

El pretexto  arguidos por  estos, es que hubo fraude en las elecciones, pero se negaron a participar en las  auditorias con representantes de organismos internacionales, como la OEA y de ese país, presentes.

Sin embargo, por sus propias declaraciones  se sabe que lo cierto es que, discriminadores y racistas al fin, ellos nunca soportaron al presidente, que como el mismo dijo desde Cochabamba, después del golpe de estado, su pecado es  ser indígena y cocalero, y su delito, haber trabajado arduamente por mejorar las condiciones de vida y trabajo de  la parte más y pobre y humilde de esa nación.

Así, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica  (Celag), citado por Granma, informó que las nacionalizaciones realizadas por el Estado Plurinacional evitaron la fuga de 74 000 millones de dólares, que posibilitaron la creación de 670 000 nuevos puestos de trabajo. 

Del mismo modo, entre el 2007  y julio de 2018 se ejecutaron por el estado  8 797 obras en los sectores productivo, sanitario, educativo, deportivo y de infraestructura diversas. Y, según manifestó a la televisión cubana la embajadora boliviana, los 9 000 millones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB) existentes de Bolivia al asumir el poder, en los 13 años de mandato, se elevaron a 43 000 millones de dólares.   

Nada de eso les bastó porque, como escribió en su bloq el analista internacional argentino, Atilio Barón “por más que se administre de modo ejemplar  la economía, como lo hizo el gobierno de Evo; se garantice crecimiento, redistribución, flujo e inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos, la derecha y el imperialismo  jamás va  a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses”.

Este brutal golpe de estado que pretende imponer de nuevo el neoliberalismo en Bolivia, ha sido rechazado por la mayoría de la comunidad internacional, y el noble pueblo  boliviano se ha lanzado a las calles para exigir al reposición del presidente indígena Evo Morales, en tanto éste ha afirmado desde México, donde se encuentra exiliado, que continuará luchando, y que regresará convertido en millones.

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