“En Cuba hubo, hay y habrá una Revolución”
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- Categoría: Opinión
- Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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No obstante a su declaración oficial en el año 1962, la política de bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos hacia Cuba comenzó a manifestarse desde el propio triunfo de la Revolución Cubana. Como consecuencia, durante seis décadas se aplican una serie de disposiciones extraterritoriales e ilegítimas con la finalidad de asfixiar al pueblo y al sistema sociopolítico cubano.
Entre estas, figuran la Ley para la Democracia Cubana o Torricelli, y para la Solidaridad Democrática y la Libertad Cubana o Helms-Burton. Los efectos de las limitaciones y sanciones en las relaciones con otros países, sus empresas, familias, así como las implicaciones para los barcos de carga, han tenido resultados severos en diversos sectores.
Figuran la salud, la educación, la cultura, el deporte, la industria azucarera, el turismo, y la inversión extranjera. Sin embargo, la Mayor de las Antillas históricamente ha defendido frente a la comunidad internacional sus principios, convicciones y valores respecto a esta política injerencista.
El antecedente inmediato se tiene el 9 de noviembre de 1992, cuando el tercer secretario de la Misión Cubana en la Organización de Naciones Unidas (ONU), el diplomático cubano Carlos M. Collazo Usullán, fuese expulsado de la nación estadounidense bajo acusación de actividades de espionaje.
Ese mismo día naves norteamericanas efectuaron maniobras hostiles contra el carguero cubano Calixto García que atravesaba aguas internacionales del Océano Atlántico con dirección a Rusia. Los ataques se produjeron con la asistencia de un helicóptero, un avión, y un guardacostas norteamericano.
Es así que 15 días después, la 47 sesión de la Asamblea General de la ONU aprobase el proyecto de la delegación cubana titulado “La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba”. Durante el encuentro se efectuaron las votaciones del documento, las cuales obtuvieron un total de 59 países a favor del texto, tres en contra y 71 abstinencias.
En los sucesivos años hasta la actualidad, las abstenciones serían ínfimas, y las cifras en pos a la aprobación del documento mayoritarias. Posterior a esa fecha, el 8 de noviembre de 1997, Fidel Castro refirió durante su discurso en la VII Cumbre Iberoamericana, de Isla Margarita en Venezuela, los pilares sobre los que se sustenta la determinación de un país.
De esta forma, aludió como réplica a las conspiraciones para la exclusión de la delegación cubana en celebraciones internacionales de esa índole: “Me veo por ello obligado a recordar que en Cuba hubo, hay y habrá una Revolución, cuyos principios no se venden ni traicionan; que jamás hemos renunciado a nuestro sistema político, económico y social”.
Por las anteriores razones, la tradición histórica cubana sintetiza el pasado, el presente y el futuro de una Nación dispuesta a defender las conquistas revolucionarias en pos al bienestar de la sociedad.

