La producción de maíz seco, destinado a sustituir importaciones e incrementar la producción de piensos para el consumo animal, se incumplirá este año en la provincia de Santiago de Cuba, considerada una de las mayoras aportadoras del grano en el país en los últimos tiempos. En esta ocasión, se aspiraba completar unas 34 800 toneladas (ton), sin embargo muy por debajo se quedará ese valioso compromiso y la palabra empeñada.
Ese programa productivo, a decir de los especialistas, productores y directivos, se impulsó desde un primer momento de orientado con la participación de cerca de 11 000 campesinos y usufructuarios de las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC) y Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), quienes alistaron un total de 24 000 hectáreas (ha) para la siembra del cereal.
En ese empeño, era decisiva la contribución de las entidades agropecuarias pertenecientes a los municipios de Contramaestre, Songo-La Maya y Santiago de Cuba, las cuales conscientes del reto tuvieron que enfrentar problemas objetivos y subjetivos, que nunca les permitió acercarse a los números planificados en el transcurso de un período tenso, complejo y con serias limitaciones.
En la Empresa Agropecuaria (EA) de Laguna Blanca y Agroindustrial América Libre, los directivos y cooperativistas coincidieron en criterios vinculados con la falta de objetividad de un ambicioso plan, en el cual se soslayó el historial productivo del cultivo; el incumplimiento de la siembra pactada en las diferentes etapas; las pérdidas de las cosechas por afectaciones de las lluvias y la ausencia de un riguroso control y seguimiento sistemático de la contratación de los productores.
El joven ingeniero agrónomo Javier Reina Elías, y Rogelio Galán Pozo, director general y director de Técnica y Desarrollo de la EA Laguna Blanca, respectivamente, afirmaron que de un plan total de 12 600 toneladas previstas para el año solamente llegarán a 3 000 ton, como consecuencia, además, de nunca disponer de los insumos y el paquete tecnológico del cultivo previsto a entregar en el año, la falta de sacos en momentos “pico” de la cosecha y los bajos rendimientos agrícolas.
En el último quinquenio, dijo Galán Pozo, se registró como promedio en la entidad una producción ascendente a 5 344,4 ton de maíz, en alrededor de 4 000 ha sembradas, donde se lograron rendimientos agrícolas de unas 1,5 ton por ha. Este año, argumentó, se sembró mucho más maíz, pero también se perdieron considerables cifras por afectaciones climatológicas, esencialmente ligadas a las lluvias en meses claves para la plantación y desarrollo del cultivo.
Coinciden los directivos agrícolas, en que incidieron en el negativo desempeño las CCS José Martí y Amado Rosales, que dejaron de aportar más de 5 000 ton del grano, así como también la “Lázaro Peña” donde se detectaron desvíos de la producción, lo que conllevó a la imposición de multas, advertencias e inhabilitación de la tierra a los productores.
Por esa demarcación, se reflexiona críticamente en lo que se hizo y dejó de hacer, pero sin lamentaciones por el incumplimiento; de ahí que Rafael Cuenca Rodríguez, presidente de la CCS José Martí, manifiesta que ya se trabaja con cada uno de los socios en el reajuste de una contratación real y objetiva, que permita alcanzar resultados productivos superiores.
En “Laguna Blanca”, se trabaja fuerte en la campaña de siembra de frío, la cual prevé unas 3 392,8 ha entre los meses de noviembre y enero próximo, período que marcaría un inicio bastante acertado hacia el completamiento del plan de la entidad ascendente a 12 900 ton en el 2020.
De igual manera, influyó en el incumplimiento “La Agroindustrial América Libre”, que cuenta con 30 estructuras productivas encargadas de entregar la producción a las empresas de Acopio, Granos y Porcino, comentó Leonel Paneque Cedeño director de Técnica y Desarrollo, quien se refirió a las afectaciones climatológicas y otros inconvenientes que solo permitirá llegar a cerca de 2 200 ton de maíz al cierre del año.
De igual manera, entre los incumplidores figuran la Empresa Integral Agropecuaria Santiago de Cuba, con un extraordinario peso en esta actividad si tenemos en cuenta atiende directamente a las UEB Marino López, de Palma Soriano; Los Reynaldos, en Songo-La Maya y la Pecuaria Caney, en el municipio cabecera, aunque esta última con menos influencias en esa gestión económica.
Esa entidad concluirá este año con 950 ton de maíz, o sea solo el 20 por ciento de ejecución de la cifra comprometida, en tanto se proyecta el programa del próximo año con nuevas estrategias, las cuales deben tener en cuenta en primer lugar una contratación seria y objetiva con todos los productores, con un seguimiento permanente, y la garantía de un aseguramiento oportuno de los recursos materiales y el cumplimiento en tiempo de la siembra en sus diferentes etapas.
Los santiagueros cerrarán el actual año con 13 120 ton de maíz seco, destinado a sustituir importaciones e incrementar la producción de piensos para el consumo animal, es decir casi el 40 % de ejecución del plan inicial. Las experiencias y análisis del incumplimiento encuentran respuestas creativas y oportunas que deben transformar los problemas el próximo año el cual también será exigente a raíz del recrudecimiento del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
Entre los hombres y mujeres del sistema de la agricultura en Santiago de Cuba, y particularmente entre los campesinos y cooperativistas existe la conciencia, vergüenza y conocimiento de la trascendencia de esta actividad económica, que desde este momento se convierte en una deuda comprometida con el pueblo y la economía del país.