Mi pueblo sigue adelante

Categoría: Opinión
Escrito por YUZDANIS VICET GÓMEZ
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pensar en cuba 300x132Una vez más los santiagueros están demostrando que saben levantarse ante las adversidades y que la dirección de la provincia y el país puede confiar en ellos sea cual sea la magnitud del reto. Así fue y será pues la resistencia es ya un legado de generaciones.

Hoy este territorio es testigo de los frutos que resultan de “mover” el pensamiento para salvar escollos; de ser receptivos ante propuestas novedosas que pueden llegar desde instituciones científicas o desde cualquier rincón de Cuba donde un compatriota tuvo una idea genial que merece ser generalizada.

Hoy el lenguaje de los agricultores incluye conceptos como los de calabaza y habichuela empaladas, técnicas de siembra que optimizan el uso de la tierra y permiten que los cultivos produzcan más en menos espacio; si hay más disponibilidad de tierras y se intercalan cultivos que no compitan entre ellos por los nutrientes, esto se traducirá seguramente, en más alimentos para el pueblo.

La Industria Alimentaria es hoy un hervidero de iniciativas, de métodos creativos de retomar viejas formas de hacer como la elaboración de galletas en hornos de carbón, casi extintos ante la irrupción de los hornos eléctricos, pero que demuestran hoy que  sigue vigente su utilidad en tiempos de contingencia energética.

Cada vez son más las unidades de la Alimentaria que ya usan el carbón vegetal para la cocción de los alimentos, una fuente de calor que no disminuye la calidad de los productos y que permite la vitalidad de las ofertas, posibilitando la producción continúa con un mínimo de gasto de energía proveniente de combustibles fósiles.

Estos días han vistos surgir inventivas que permiten aprovechar cualquier fuente de calor (leña, aserrín, bagazo, cartón, lo que sea…) a la usanza de los años duros del Período Especial, pero con mucha más calidad y eficiencia, porque mucho se ha aprendido y los conocimientos que afloran en tiempo de crisis, llegan para quedarse, para ser perfeccionados y para apuntalar el proyecto social que ya es irrevocable.

No puede dejarse de hablar del comportamiento de los santiagueros y santiagueras respecto al transporte público y el ahorro de energía eléctrica. Lo primero es digno de destacar, pues se mantienen vitales las calles y avenidas por esa simbiosis de transportistas privados y estatales dispuestos a trasladar personas, acción esta que ha conseguido mover a millones de pasajeros, cuando casi eran inutilizables el transporte urbano e intermunicipal.

El aporte por concepto de ahorro de energía eléctrica también es loable, pues ha sido estricta la disciplina en los centros laborales apagando a la hora señalada, trasladando las producciones fuera del horario pico y haciendo como se dice en buen cubano “magia” para mover turnos de trabajo con el déficit en la transportación pública…en fin mi pueblo sigue adelante.

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