El dengue puede matar. Es una enfermedad peligrosa, pues -aunque suele generar malestar por las fiebres, el rash cutáneo y los dolores articulares, musculares y retrooculares- aparentemente no es un padecimiento grave. Al menos así lo creen muchas personas.
Sin embargo, esta arbovirosis puede producir una complicada situación de salud con daños importantes a quien la padece, a tal punto que en algunos casos ocasiona la muerte.
No obstante, los riesgos de la patología, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, se multiplican en las primeras horas tras el inicio de los síntomas, por eso es tan necesario acudir de inmediato al médico, pues nunca se sabe si la afección se presentará en su forma grave (lo cual es más probable cuando ya se ha padecido antes).
Al respecto, la Organización Mundial de la Salud describe en su portal digital que la forma hemorrágica de esta arbovirosis puede asociarse a la pérdida de apetito, vómitos, fiebre alta, cefaleas y dolor abdominal, entre otros signos y síntomas. Sin diagnóstico y tratamiento oportuno, llega a ocasionar shock e insuficiencia circulatoria. Según la fuente, la enfermedad cursa con acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias y falla orgánica.
Ojo con este dato que es de suma importancia: el dengue grave se produce por la concomitancia de dos serotipos del virus. En ediciones anteriores, hemos abordado el peligro que para los santiagueros representa la circulación de los cuatro serotipos de dengue en varios países del Caribe, lo cual incrementa el riesgo de que entren al territorio alguno de estos y se produzcan casos del dengue grave (hemorrágico), como explicara a este rotativo el doctor Luis Ricardo Manet Lahera, director del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología.
Pero, volviendo a las manifestaciones de esta patología y a sus implicaciones, vale destacar que es una enfermedad que suele tener una alta mortalidad en personas inmunodeprimidas y en la infancia. He ahí otra razón para sumarnos todos de una vez a la lucha sin cuartel contra el insecto.
La prevención es la mejor medicina. Lo primero, aconseja el doctor Manet, es erradicar las condiciones que hoy propician la alta infestación del mosquito y para esto el control popular es fundamental.
Asegurarse de tapar bien todos los depósitos de agua del hogar o el centro de trabajo es fundamental. En Santiago de Cuba al menos el 80% de los focos del mosquito se hallan en tanques bajos del sector residencial, de ahí la urgencia de mantener estos recipientes bien protegidos y con el abate que aplican en su interior los operarios de la Campaña antivectorial.
La visita al hogar de estos trabajadores de la Salud se realiza cada 22 días, por tanto nadie puede esperar que sean ellos quienes revisen el inmueble para detectar y eliminar los riesgos ambientales. La inspección sanitaria debe ser una responsabilidad familiar.
Al menos una vez por semana hay que higienizar los patios y alrededores de la vivienda o el edificio, chapear para eliminar áreas enyerbadas, botar todo lo que pueda acumular agua y constituir criadero artificial para el Aedes. Es necesario poner bocabajo y guardar bajo techo latas, botellas y otros depósitos que no se desee desechar. Es recomendable cepillar las vasijas de las mascotas, no tener plantas en agua, enterrar neumáticos viejos y no arrojar basura en la vía pública.
Recordemos que las lluvias propician un alza en la reproducción del vector, por eso hay que estar más atentos para eliminar cualquier condición que favorezca su proliferación.
Es imprescindible posibilitar el acceso de los operarios a las viviendas para la inspección del hogar y tratamiento de los depósitos, además para que se fumigue. Y, por supuesto, cumplir el tiempo de espera para abrir el inmueble después de fumigado. En este punto hay que aclarar que las casas cerradas son una bomba de tiempo para la transmisión del dengue.
Similares medidas deben observarse en las instituciones, para garantizar el éxito de las acciones de la lucha antivectorial en el territorio.
Ahora bien, las organizaciones políticas y de masas pueden y deben desempeñar un rol esencial en la cohesión de las personas en función de apoyar la estrategia estatal para erradicar el riesgo que representan las arbovirosis. Declarar las cuadras y centros de trabajo como espacios libres de Aedes aegypti es una iniciativa que mucho puede aportar a la salud de los que habitamos en esta provincia.
Además, lograr conciencia de la necesidad de transformar la conducta individual y potenciar la percepción del riesgo al que nos exponemos, y aún peor, al que se exponen nuestros niños, es la única manera de ganar esta batalla contra el dengue y contra el peligro de muerte que implica.
La prevención es fundamental, pero una vez que aparece la fiebre, hay que acudir al servicio de salud más cercano, pues en caso de dengue grave, demorar en recibir atención médica puede ser fatal. Y quedarse en casa no solo pone en riesgo la vida del paciente, sino la de su familia y el resto de la comunidad.
Afortunadamente, el tratamiento intensivo contra el mosquito en las áreas de salud con transmisión de la enfermedad ha comenzado a tener resultados positivos en Santiago de Cuba, San Luis, Palma Soriano y Mella. No obstante en Songo-La Maya no se ha producido el cambio esperado y mientras haya un territorio con transmisión todos corremos peligro.
Al mosquito no se le puede permitir volar, como reza el nombre de una campaña nacional contra las arbovirosis, y en eso prevenir es impostergable, para no tener que lamentar muertes perfectamente evitables.
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