La educación cubana ¡no es gratuita!

Categoría: Opinión
Escrito por Liliet Moreno Salas
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foto escuela especialEl pasado 2 de septiembre las aulas cubanas se colmaron nuevamente de alegría, de ese bullicio contagioso que solo niños, niñas y jóvenes son capaces. Inició el curso escolar 2019- 2020, un nuevo periodo de clases, de aprendizaje y superación.


Luego de un atractivo periodo estival durante el cual se desarrollaron actividades para todos los gustos y preferencias, las familias cubanas estuvieron también ocupadas en la compra de las mochilas y zapatos para la reincorporación a las aulas, así como de los uniformes que son adquiridos en las redes de tiendas de comercio en moneda nacional a precio de costo.
Si bien es cierto, este año hubo algunas dificultades con la confección de estos, y como casi todos los años, algunas familias tuvieron que recurrir a una modista a ajustarlos porque no alcanzaron la talla perfecta, lo que no impidió que el 99 por ciento de los estudiantes -para no ser absoluta- asistieran a sus centros de estudio con sus uniformes.
Sin embargo, hubo comentarios malintencionados en las redes sociales cuando deberían destacar que a pesar de las dificultades económicas por las que atraviesa el país, todos los estudiantes cubanos contaron con los recursos necesarios para iniciar las clases, no corriendo con la misma suerte millones de niños en el mundo.
¿Sabía usted que la educación cubana no es gratuita? Lo es para las familias, las que se benefician de un importantísimo servicio, y pueden ver a sus hijos crecer y superarse, con la tranquilidad de no tener que pagar y con la seguridad de que recibirán una buena educación y atención.
Los jóvenes cubanos desde muy pequeños son atendidos por el programa Educa a tu hijo, asisten a los círculos infantiles, y luego comienzan a formar parte del colectivo de una escuela, donde es gratuita la enseñanza pero no electiva; la educación en Cuba es obligatoria.
Y no digo que todo es perfecto, pues si usted es cubano o cubana como yo, conoce las dificultades o contratiempos que en ocasiones enfrentamos, desde un libro que reciben nuestros niños en mal estado hasta un maestro joven que aún no alcanza su mayor preparación, pero que se esfuerza por hacerlo.
En los centros educativos cubanos no se maneja el término dinero, en las escuelas cubanas se habla de vocación profesional, de independencia personal, de responsabilidad, de metas cumplidas, de amor por el trabajo y los estudios, de concursos y deportes, de la importancia de aprender a la perfección el idioma español, el inglés y sobre todo la Historia de Cuba.
En las escuelas de esta hermosa isla se habla de disciplina, de puntualidad, de respeto a la bandera y a los símbolos patrios; y todas las enseñanzas trabajan por la formación u orientación vocacional.
La instrucción especial, por ejemplo, tiene garantizada no solo los costosos materiales que en dependencia de las patologías son utilizados, sino también transportación, alimentación, y sobre todo la atención y el cariño que necesitan y merecen.
Sierra Maestra visitó, por ejemplo, importantes centros como la escuela Amistad Cuba Viet Nam para la asistencia a niños y niñas de las cinco provincias orientales con discapacidades físico motoras, con una matrícula de más de 90 estudiantes.
Es importante conocer que aquí, son atendidos infantes con patologías como parálisis cerebral, distrofia muscular, malformaciones, mielomeningoceles, ontogénesis imperfecta, deformidad de Valgus, amputados... quienes son rehabilitados y reciben asistencia educativa, así como los recursos de apoyo que cada uno necesita según su discapacidad físico-motoras; y sobre todo, son acogidos como hijos e hijas por todos los trabajadores del centro.
Así sucede también en las escuelas de Sordos Hipoacúsicos, Eduardo Mesa Llull; en la de ciegos y baja visión Antonio Fernández León, y en la escuela de Autismo, entre otras, donde son recibidos por un grupo de profesionales que les brindan todas las atenciones necesarias para lograr la mayor formación e independencia posible, según sus enfermedades.
Muchos de ellos son estudiantes internos, otros visitan sus casas a diario, pero todos reciben el beneficio de transportación, acompañados siempre por asistentes responsables del traslado hasta sus hogares.
Quien no ha tenido el honor de visitar estos centros, desconoce la grandeza de la educación cubana, del amor y la dedicación que germina cada día en cada uno de estos espacios, donde cada maestra se convierte en una madre, en una fuente permanente de luz y alegría.
Cuánto se invierte en preparación, formación u orientación profesional, para que los alumnos, a pesar de las dificultades económicas cuenten con los recursos y materiales educativos, de salud, y otros necesarios para su educación.
Seamos conscientes y cuidemos lo que con sacrificio se nos ofrece, aprovechemos las posibilidades de estudios y que la palabra de orden sea aprender algo cada día. En Cuba el dinero no es el problema en materia de saberes, acá es más importante la superación como hombres de bien.

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