La época estival casi termina. En Santiago de Cuba variadas y atrayentes propuestas han denotado estos dos últimos meses en los que el descanso, luego de un año de estudio, o las merecidas vacaciones laborales, fueron necesarias para recargar las pilas.
Esta provincia, entusiasta por excelencia, es uno de los destinos preferidos por el turismo nacional. Esto se debe a que alberga cierto atractivo que la hace única ante sus homólogas. Plazas, parques, avenidas, litorales,... sitios con efectivas indumentarias y ofertas para todos los públicos.
Las mañanas, tibias y concurridas, determinan la viveza de la urbe, cuyo movimiento acierta con las costumbres y tradiciones de esta, la Capital del Caribe. En cada esquina un grupo musical; los artistas populares marcan la diferencia. En las noches, las fiestas no se detienen; celebrando la vida y agradeciendo por esta tierra que tantos quisieran tener, segura y solidaria.
Desde las alturas pueden verse sus calles, limpias y sinuosas, pero vivas. Respirar la brisa marina es otro placer. De punta a cabo. Con las aguas templadas del trópico caribeño. Isla de las Antillas, la más grande, que no se detiene.
Visitar Santiago es una satisfacción, y no lo digo yo, lo dicen muchos. Es más que carnaval, mujeres hermosas y trabajadoras, o música de tendencia. Se convierte en hogar y resguardo. Bienvenidos a la tierra del verdadero sabor cubano, el que se prueba y nunca se olvida.