Santiago de Cuba, 13 may.- Un intercambio entre las máximas autoridades de la provincia con alumnos con necesidades educativas especiales, pertenecientes a las enseñanzas secundaria y politécnica, devino espacio para la sensibilidad, el amor y la preocupación por el futuro de los pequeños.
Cuarenta adolescentes en compañía de sus profesores, especialistas de salud y directivos de educación, escucharon la historia de tres hombres, ejemplo de que las carencias económicas, el fatalismo geográfico y la escasez de recursos no son razones para no triunfar o dejar de intentarlo.
Tristemente, los adolescentes apenas siguen el deporte nacional, prefieren el fútbol, ¿qué se le va a hacer? “Los jóvenes se parecen más a sus tiempos que a sus padres”. He ahí que no reconocieran a una de nuestras recientes estrellas beisboleras.
Algo nervioso, Luis Yander La O contó las vicisitudes de su infancia. Sus padres, de oficio conserjes o agentes de seguridad, no tenían ingresos abundantes, y él se prometió esforzarse en el deporte para sacar adelante a la familia. Entrenando cada día, manteniendo una estricta disciplina y escuchando a los demás, llegó al puesto de miembro del Equipo Nacional de Pelota.
De origen humilde, Reinaldo García Zapata nació en el municipio Songo La Maya. Terminó una carrera universitaria en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría CUJAE, en La Habana. Retornó a su municipio como trabajador, luego resultó Delegado a la Asamblea del Poder Popular, y hoy es el Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular.
Al preguntarle a la gloria del deporte Orestes Kindelán cuál fue su día más feliz, contó: “Se piensa que cuando un atleta obtiene una medalla o gana un campeonato internacional se siente en la gloria. Sin embargo, yo la alcanzaba al ver la Trocha cerrada, tras haber ganado Santiago la Serie Nacional de Béisbol. Todo el mundo estaba allí, la gente compartía nuestro triunfo que era suyo también.”
El cañón de Dos Ríos, como se conoce popularmente al atleta, dejó este mensaje a los bisoños: “El futuro es muy incierto, y la confianza de lo que estamos aquí está en hacer de ustedes hombres y mujeres de bien, que nos sintamos orgullosos. Los exhortamos a que en cada paso que den piensen en cómo contribuyen al bienestar de los demás. Cuídense mucho, háganles caso a los profesores y a sus padres.”
Al final del intercambio, los chicos recorrieron varios sitios que reflejan la reanimación de la ciudad en sus 500 años, dígase el Parque de los Sueños, la avenida Juan Gualberto Gómez-Flor Crombet, el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, el paseo La Alameda, el coppelia Jardín de las Enramadas, entre otros.
Creo que cualquier niño y adolescente, con trastornos en el comportamiento o no, necesita comunicación, atención y afecto, no solo de sus padres y familiares, también de parte de maestros, vecinos y la sociedad en general.
Las máximas autoridades, los deportistas de renombre, el Ministerio del Interior y el personal de Educación Especial ya ofrecieron su voluntad, ahora me pregunto: ¿Qué haremos nosotros para que estos pequeños sean hombres y mujeres de bien?