El gobierno de los Estados Unidos ha puesto recientemente en la palestra el caso de los supuestos ataques sónicos contra algunos de sus diplomáticos en La Habana, en el 2017, para usarlo como pretexto para imponer nuevas medidas de agresión contra nuestro país.
Al respecto, la Cancillería cubana declaró que un nuevo estudio de la Universidad de Pensylvania informó que las imágenes del cerebro de los diplomáticos norteamericanos afectados con pérdida auditiva y otros males, en comparación las de otro grupo de personas conroladas, muestran diferencias, lo cual ha sido ampliamente divulgado por la gran prensa estadounidense.
Como se sabe, el infundió de los insólitos “ataques” sónicos, cuya causa no ha sido probada científicamente, fueron tomados por los pelos para el cierre de los servicios consulares, la expulsión de los diplomáticos cubanos en Washington, las alertas falsas a viajeros acerca del peligro que corren si vienen a Cuba,
Lo cierto es que este tan debatido asunto, que podría aclararse con un espíritu de verdadera honradez y cooperación, ya lleva dos años sin que se haya podido resolver, ya que los científicos cubanos no han podido entrevistarse con los diplomáticos yanquis, ni se les entregado, para su revisión, su expediente médico, ni ninguna otra forma adecuada de colaboración científica especializada.
Sobre estos hechos tan delicados, científicos y expertos del mundo han señalado las incongruencias de los síntomas, el contexto de los llamados incidentes y las causas manejadas por USA, que incluirían el empleo de alegados dispositivos de largo alcance, no existentes en Cuba.
El rotativo Granma, citando a Redcién, Red Cubana de la Ciencia, publicó hace cerca de dos años, varias opiniones de expertos internacionales, por ejemplo:
El director del Departamento de Otorrinolaringología, en la universidad del sur de California, señaló: “Parece difícil de creer que exista un equipo de este tipo…para que un arma sónica cause pérdida de la audición la persona tiene que escuchar el sonido”.
Seth Horowitz, especialista en neurociencias y autor del libro El sentido universal.Cómo la audición modifica la mente: “no existe ningún fenómeno acústico en el mundo que pueda causar los síntomas que han sido descritos... ningún equipo conocido que sea inaudible e indetectable podría tener las propiedades atribuidas a estas armas sónicas”
Andrew Oxenham; psicólogo del Laboratorio de Percepción y Cognición Auditiva de la Universidad de Minnesota:” no puedo explicarme de ninguna manera que la enfermedad y la pérdida de de audición estén relacionados con un sonido…”
En noviembre del 2017, la Sociedad Cubana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, emitió una declaración rechazando las pretendidas agresiones sónicas, en la que -y es oportuno recordar-, “como resultado de una investigación científica practicada por un Comité de Expertos nombrado oficialmente para este efecto, se determinó que los síntomas referidos por el Gobierno de Estados Unidos sería imposible que estuvieran causadas por la acción de un “arma sónica”.
Y precisa esta organización científica:
“Para causar daños con sonido audible debe ser tan alto como la turbina del avión y es imposible que sus efectos pasen desapercibidos.”
“Los científicos ponen en duda que el ultrasonido o el infrasonido puedan ser utilizados como armas. El ultrasonido se disipa rápidamente y el infrasonido es difícil de dirigir, afectando áreas completas”.
“Los ataques tendrían que haber tenido una precisión láser para afectar a una persona en específico y no causar efecto alguno en las otras”.
Como se observa, las acusaciones de las autoridades estadounidenses siguen sin tener fundamento científico alguno, y evidentemente forma parte de las patrañas yanquis para incrementar las medidas hostiles contra Cuba, como en este caso, y afectar todo el quehacer de nuestra sociedad.
Pero la respuesta cubana es que de nada valen sus presiones y amenazas, incluido el chantaje para incitar a que cambiemos el rumbo elegido, a cambio de la reconciliación, y como subrayara el presidente Cubano, Miguel Díaz-Canel, tirar al basurero lo 60 años de dignidad, soberanía e independencia de nuestro pueblo.