Con mente fría y corazón caliente

Categoría: Opinión
Escrito por Yuzdanis Vicet Gómez / Foto: Tomada de Juventud Rebelde
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Nuestro Santiago es la “tierra caliente”, eso nadie lo pone en duda, pero durante el periodo estival ese calor se multiplica más allá del clima porque se expresa en el carácter de las personas, en el enfoque que se le da a la vida, a las relaciones humanas a ese interactuar constante que es propio del oriental, que nos une y al mismo tiempo nos reta a ser capaces de tolerar, respetar, comprender, participar, escuchar, opinar...

Es que estamos en las calles la mayoría de los habitantes de esta tierra, también los que un día decidieron cambiar de aire y regresan a estar con los suyos, los obreros que guardaron sus vacaciones para el verano, estudiantes que tienen dos meses de distensión luego de exámenes y estudio constantes, familias completas que se reúnen solo ahora y quieren sacar el mayor provecho.

Pero más calor suman en julio y agosto los jolgorios que definen la temporada, la Fiesta del Fuego, que ya pasó; los carnavales infantiles, las celebraciones hogareñas por reencuentros y graduaciones, el “Rumbón Mayor” que muchos santiagueros, cubanos y extranjeros esperan.

Incluso, la efervescencia por los resultados deportivos de los cubanos y en especial los santiagueros en los Juegos Panamericanos que concentrarán la atención del continente desde el viernes 26 de julio hasta el domingo 11 de agosto y cualquier otro motivo para celebrar que se nos ocurra, algo en lo que somos especialmente creativos.

A todas esas razones sumemos los acontecimientos que han marcado al país en el primer semestre del año y que van teniendo un énfasis importante por estos días, entre otros, las insolentes declaraciones y medidas del gobierno de Trump hacia el pueblo cubano, para endurecer el bloqueo y asfixiarnos, sin duda, un elemento que suma calor a la cotidianidad.

La cuestión es que, entre las fiestas tradicionales, la idiosincrasia del santiaguero, las reuniones familiares, las necesarias respuestas a quienes no nos quieren quitar el dedo de encima, habrá que tener la “mente fría y el corazón caliente” para “hacer la zafra y todo lo demás”, de lo contrario será un poco difícil mantener la calma.

Por eso llamo a mis coterráneos a tolerar, respetar, comprender, participar, a escuchar antes de reaccionar a las circunstancias, hechos o dichos a su alrededor, a no dejarse sacar de paso, a valorar por encima de todo que la unidad es lo que nos mantiene como un pueblo del que todos hablan bien; a respetar el esfuerzo de quienes construyen y conservan esta ciudad que es referente para el país.

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