Enajenados en un diarismo sin tregua

Categoría: Opinión
Escrito por LILIET MORENO SALAS
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redesSe nos van las horas, los días y los meses sin percatarnos de que la mayoría de las veces parecemos una máquina automática programada para hacer siempre lo mismo; olvidamos en ocasiones que hay detalles que merecen incluirse en nuestras prioridades cotidianas.

Ahora tenemos más tiempo para las redes sociales, dígase twitter, facebook, instagram…que para reunirnos en familia  o para hacer una llamada telefónica. Pareciera más fácil dar un like a la foto que nuestro vecino más cercano publicó, que felicitarlo personalmente el día de su cumpleaños, o levantar el auricular…

Me comentaba una amiga a propósito del Día de las Madres, que ella no perdía ni su tiempo ni su dinero regalando postales que luego iban a parar al cesto de la basura y que no resolvían ningún “problema”.
Recordé entonces una cajita de metal que mi abuela guardaba como su mejor tesoro;  allí entre otros detalles, se encontraban las cartas y tarjetas que había recibido durante toda su vida, hasta poemas de sus primeros enamorados cuando apenas era una adolescente.

Hace pocos días en la televisión nacional se referían a la pérdida de valores como la armonía familiar y la unidad. Algunas personas afirmaban que la situación económica actual, trae consigo incomprensiones y agresividad entre convivientes, que las familias estaban desunidas, y que ya los jóvenes no querían respetar a los mayores.

La realidad es que cada generación es el resultado  y semejanza de la etapa que le ha tocado vivir, pero no podemos asociar determinados comportamientos a las carencias actuales ni a los tiempos, y menos generalizar, pues no todos los núcleos manifiestan las mismas situaciones,  y  la desunión y los problemas sociales no siempre están condicionados a riquezas o pobrezas.

En todos los tiempos han existido familias con más o menos posibilidades económicas, con mejores o peores salarios, quienes tienen la posibilidad de un desayuno decoroso y los que solo pueden tener un trago de café.

Lo cierto es que con o sin dinero, con abundancias y miserias hay personas inconformes, mal educadas, envidiosas, faltas de respeto, y eso, sin lugar a duda, existe en todas partes del mundo, y en todos los sistemas y clases sociales.

El desarrollo no puede alejar a las familias, pues son ellas el eje fundamental de la vida. Somos cubanos y no europeos, y nuestra idiosincrasia destaca por la unidad, solidaridad, espontaneidad, alegría…

Las nuevas tecnologías, el ajetreo diario, no pueden ser la justificación para no reunirse, o no apoyarse en los momentos más importantes.

Publicar tus estados de ánimo en facebook no está mal si así deseas hacerlo, pero también puedes reunirte con las personas que consideres adecuada y decirle lo tan feliz o triste que estás;  ¿será posible que confíes tus problemas públicamente o tus alegrías a quienes en verdad no pueden abrazarte? Así sucede muchas veces en la actualidad.

Los amigos internautas están de moda, pero los físicos de seguro sabrán ayudarte más…Las familias cubanas no han perdido aún su idiosincrasia, pero hay que estar atentos y no asumir costumbres de otros pueblos.

Lo bueno hay que reconocerlo, pero lo que nos empobrece como seres humanos, hay que 'dejarlo pasar'. Crecer y ser mejores cada día, es la palabra de orden;  amar a nuestras familias y ser fieles a ellas nos hará grandes seres humanos. 

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