Con el pecho al descubierto

Categoría: Opinión
Escrito por Maylín Camilo Castillo
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sin camisaEn estos tiempos se ha hablado mucho de las indisciplinas sociales como un mal que perturba y persevera en nuestra sociedad. La cotidianidad se ve abatida por estas irregularidades en todo momento. En algunos medios de comunicación se han descrito varios tipos de estas, pero hay una que cada vez más prolifera y estorba.


Y es que andar sin camisa en la calle o incluso en la puerta de tu casa es un agravio al bienestar público, consta como un irrespeto a las demás personas, falta de pudor y de vergüenza. Además de los adultos, hemos visto también a niños que imitan el actuar de sus mayores.
Esta actitud es intolerable ante los ojos, incluso hasta de cualquier confuso. En ocasiones hasta andan caminando como si nada por toda la calle Enramadas, una arteria tan céntrica y concurrida, que conste que no son solo jóvenes otros un poco más adultos también.
No son exclusivas de determinado contexto, ni propias de personas carentes de educación o desconocedoras de las normas esenciales de conducta, y preocupa que, casi sin percibirlo, estemos adaptándonos a convivir con ellas.
No obstante las críticas y medidas adoptadas para erradicar las indisciplinas sociales, falta aún mucho por hacer, porque el término no se limita a hechos como el incumplimiento de las normas de convivencia, actitudes impropias en lugares públicos. Por ello, estamos obligados a ser mucho más conscientes, a adoptar actitudes adecuadas en cada lugar que nos encontremos y no aceptar comportamientos inadecuados.
Hoy la manera de asumir la prevención y de enfrentar esas nocivas prácticas, requiere de un giro significativo, porque las indisciplinas no surgen por espontaneidad, en el mayor porcentaje de los casos, están asociadas a la falta de sensibilidad, de exigencia y de control.
Son resultado también de la indiferencia de aquellos que tienen bajo su responsabilidad establecer y conservar el orden. Cuando esto falla, se propicia el espacio para que prevalezcan.
Claro, para erradicarlas no bastan estrategias de enfrentamiento, ni medidas de control. Cada uno de nosotros tiene una alta cuota de responsabilidad. Es cierto que hay demasiado calor, que vivimos en la provincia más cálida de Cuba, pero para refrescarnos existen las playas por ejemplo, no, el estar con pechos al descubierto.

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