Todo tiene su tiempo
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- Categoría: Opinión
- Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO
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Así como a la mata de uva hay que podarla en febrero, para que germine nuevamente y dé buenos frutos en los meses de julio y agosto. También en la vida debe tenerse un tiempo para todas las cosas; al final de una buena siembra, a tiempo, deben ser buenos los resultados. Esa es la práctica. Aplicable a todas las esferas de la vida.
Este fin de semana llevé a mis hijos a un cumpleaños, por supuesto a mi niña le puse una bata como normalmente la visto para estas ocasiones. Sin embargo, había otras niñas de cuatro y cinco años allí disfrazadas de mujeres, con vestiditos cortos, tacones, y por si fuera poco, con los labios pintados cual bailarinas de carnaval.
Y qué tal de la música que bailaban, sin titubeos, El Secreto de Anuel y Karol G, o Taki taki de Ozuna ni por un instante una canción infantil. ¡Bueno ya eso no debe asombrarme! -pensé- pero como todo lo que a tiempo se cosecha da buenos frutos, hoy les propongo reflexionar. ¿Hace falta cambiar esa manera de vestir a nuestras niñas? sí, hay que recapacitar, es un fenómeno que prolifera. Por qué saltar peldaños si tendrán tiempo de vestirse como mujer, aún son muy pequeñitas para infundirles nuestros gustos.
Una frase común es la expresión “quemar etapas”, que por lo general se usa para hablar de los niños que se adelantan a su tiempo, o sea, cuando tienen comportamientos propios de los adultos.
El término se asocia con la madurez precoz o la adopción de responsabilidades ajenas a la edad. Por ejemplo, se ha vuelto habitual en la cotidianidad, ver niñas y niños que actúan como las personas mayores, visten como ellas, tienen conversaciones de adultos, cantan y bailan música inapropiada para su edad.
La niñez es cada vez más corta porque los pequeños quieren hacerse grandes, y lo que pudo comenzar como un simple juego, tal vez se convierta en una gran preocupación y lo peor es que muchos padres no perciben el daño que ocasionan a sus hijos estimulando estas actitudes.
Estas conductas que parecieran graciosas pueden ir en contra de un adecuado desarrollo emocional y social, porque todo niño necesita “ser niño” para luego ser un adulto equilibrado.
De la forma en que transcurran los cambios inherentes a la etapa dependerá, en gran medida, que en las edades sucesivas logren alcanzar una realización plena en la vida personal, de pareja, familiar y social, pues en las áreas en que se quemen etapas, las personas se exponen a tener inmadurez y sensación de insatisfacción que pueden mantenerse a lo largo del tiempo.
Luego de la niñez viene la adolescencia, imaginen si de niñas se adelantan a su tiempo, qué cree usted que harán cuando lleguen a la pubertad, si no tienen frenos.
Un ejemplo en los comportamientos de muchos adolescentes que pretenden ser grandes, tiene que ver con el excesivo consumo de alcohol y cigarros, especialmente durante las salidas del fin de semana, para sentirse menos inhibidos.
En estos casos el papel de los padres debe ser darles a los hijos un voto de confianza y prepararlos para cada período de la vida. Siempre enseñándolos a vivir intensamente sin quemar etapas. Es importante que interioricen que cada cual es el protagonista de su propia existencia.
A ti mamá enséñale a tu hijo e hija la importancia de aprovechar el momento y disfrutar sus años de infancia, como uno de los más lindos que tendrá en su vida. Recuerden que cada etapa tiene su encanto y hay que vivirla acorde con las características del período.
Nuestras niñas, sin duda se ven preciosas vestidas como princesitas, salidas de un cuento de hadas con la inocencia propias de la edad, o se ven realmente felices cuando cantan y bailan canciones infantiles, por favor afrontemos esta situación con urgencia, para luego no lamentar. No es posible que las niñas imiten ser grandes, mientras aprenden a hablar. Reflexionemos, todo tiene su tiempo.

