La mayoría de los cubanos nos levantamos en las primeras horas de la madrugada a prepararnos para el nuevo día, los niños y jóvenes para sus centros estudiantiles y el resto de la familia para su centro de labor.
Para nadie es un secreto que cuando salimos de casa, comienzan los tropiezos cotidianos, el transporte público no satisface las demandas de la población, trayendo consigo las llegadas tarde al trabajo y al colegio, así como afectaciones en otros puestos de trabajo, dígase una Oficoda, una consulta médica, un dependiente de una bodega, en fin, estos son ejemplos de cómo se enreda la madeja, -en buen español- y se forma una gran cadena de impuntualidades e incumplimientos, por solo mencionar algunos.
Y siempre pensamos que es culpa del chofer, del administrativo que no fiscalizó la salida y nadie recuerda que somos un país bloqueado y que debido a esa criminal política la familia cubana sufre carencias, dificultades, privaciones, que son parte de la vida cotidiana de las cubanas y los cubanos. “No hay sector en Cuba que no sufra las consecuencias del bloqueo: en los servicios, la salud, la educación; en la economía, en la alimentación, el transporte, los precios, los salarios, en la seguridad social, como ha expresado nuestro canciller Bruno Rodríguez en varias ocasiones.
“No hay un elemento en nuestra vida en que no esté presente de una u otra forma el impacto del bloqueo”. Es la expresión más elevada de la crueldad, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en el pueblo.
El bloqueo contra Cuba se implementó por Estados Unidos el 7 de febrero de 1962, desde entonces múltiples resoluciones de las Naciones Unidas han condenado los actos de agresión y declaran la igualdad soberana de los Estados, y su libre determinación.
Los cubanos en estos largos años hemos tenido que crecernos ante las dificultades y carencias, pero algunos no interiorizamos la crueldad de esa política hasta que no nos toca de cerca y principalmente por un problema de salud.
Tengo una amiga que se le detectó un nódulo en una mama y se determinó intervenirla quirúrgicamente porque las pruebas que le realizaron le dieron que estaba enferma de cáncer.
Gracias a la profesionalidad de los galenos que la atendieron, no hubo necesidad de hacerle una radical de mama que iba en contra de la estética femenina. Luego de su recuperación, llegó la rehabilitación y con esta la quimioterapia y las radiaciones, todo marchaba muy bien.
No recuerdo cuántos sueros citostáticos le indicó el oncólogo de acuerdo con su dolencia, malestar, vómitos, inapetencia y otros síntomas que le duraban días, producto de estas soluciones, pero no pudo completar el ciclo porque en esos momentos no había en el país.
De más está decirles que hay medicamentos que en Cuba se adquieren por terceros países debido al bloqueo y en ocasiones no llegan a tiempo para salvar una vida o devolverles a los pacientes calidad en su existencia.
Me preocupó mucho esa situación de mi amiga, pero para beneplácito de familiares y amigos ella está bien; pudo darse todas las radiaciones y continúa con su seguimiento en el centro asistencial que le corresponde y hasta ahora no hay ningún problema.
Ella tuvo la dicha de que con los sueros que pudo ponerse resolvió, pero ha pensado en quienes no resolvieron con la dosis que estuvo a su alcance.
Quizás dirán que perdí el hilo conductor del tema por lo que voy a decir, pero no, una cosa va con la otra. Por estos días el gobierno del norte no se cansa de repetir de que Cuba vuelve a la lista de países terroristas, pregunto ¿Cuál es el verdadero Terrorista?
La respuesta es evidente: el gobierno de los Estados Unidos, que intenta con su hostil política de bloque asfixiarnos por hambre y enfermedades, pero en todo este tiempo no han podido lograrlo, porque los cubanos seguimos aquí construyendo el socialismo próspero y sostenible que necesitamos.