Luego de leer un artículo que publicara en el sitio web del Proyecto Claustrofobias Promociones Literarias del amigo Yunier Riquenes, me puse a reflexionar sobre la importancia de la lectura.
-Antes, les digo que si aún no se han unido a este sitio, están a tiempo de hacerlo porque este grupo talentoso de jóvenes se toma muy en serio la promoción del hábito de la lectura.
Yunier comentaba que algunos padres se han acercado para decirme que no les gusta que se publiquen libros para niños con temas complejos. No lo ven bien. Hay libros que matan la imaginación, les matan la infancia, los obligan a ver la parte difícil de la vida. Y no quieren que se les hable de prostitución, homosexualidad, emigración y violencia. Hay padres que quieren que los niños vuelvan una y otra vez a las moralejas de las fábulas, de Esopo, y Lafontaine, por ejemplo. O a los clásicos de siempre: Había una vez, los cuentos de Hans Cristian Andersen, entre otros. Hay quienes prefieren los cuentos didácticos. Otros no soportan un didactismo más.
El tema es bien complejo, ¿verdad?, le toca a cada padre valorar qué libro ponemos en sus pequeñas manos. A cada uno según su edad, según su etapa.
Pero nada mejor que un libro para hacer volar la imaginación, para hacernos sentir protagonistas de esa historia, para convertirnos en príncipes y princesas, en caballeros, en dragones o vampiros, en fin, en cualquier cosa que queramos ser.
Variedad y calidad de ofertas en propuestas literarias abundan. Hagamos partícipes a nuestros pequeños, conversemos con ellos respecto a sus intereses y busquemos junto a ellos el libro perfecto.
La lectura, en primer lugar, es un gran estímulo a la creatividad, imaginación, inteligencia y a la capacidad verbal y de concentración.
Recordemos todo eso y acompañemos a los pequeños en ese momento, hagámoslo costumbre, sentémonos con ellos y compartamos la historia para que luego se convierta en un hábito.
En segundo lugar, recuerde que a partir de ese momento en que pongamos el primer libro en sus manos podemos inculcar valores como la responsabilidad de su cuidado, utilícelo como herramienta de enseñanza.
Recuerde eso que dicen por ahí, el hombre para ser fuerte debe comer regularmente, pero para que sea sabio, debe leer siempre.