Lázaro Peña: Un capitán de siempre y de combate

Categoría: Opinión
Escrito por Luis Sánchez del Toro
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lazaropenaLa figura de Lázaro Peña González, dirigente sindical cubano y miembro fundador en 1939 de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), es resaltada por estos tiempos entre los trabajadores cubanos, quienes avocados a la celebración del XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), a efectuarse en enero del próximo año y coincidiendo con el 80 aniversario de esa organización, rinden homenaje al Capitán de la clase obrera.

Este hombre, quien el próximo 29 de mayo cumpliría 107 años de vida, nació en un humilde hogar del barrio habanero de Los Sitios. La muerte temprana de su padre, cuando apenas tenía 10 años, obligó a Lázaro a abandonar la escuela y comenzar a trabajar como ayudante de carpintero, albañil, herrero y yesista hasta desempeñarse en el gremio de los tabaqueros como operario y luego como lector de tabaquería.

Este último oficio contribuyó a que pudiera ampliar su cultura, pues esa práctica diaria le facilitó el conocimiento de las ideas martianas y también estudiar la Historia de Cuba, de la que luego hizo un arma de combate a lo largo de su futura trayectoria como dirigente político y sindical.

Desde sus comienzos como trabajador se integró a las protestas obreras contra los bajos salarios y el maltrato. A finales de 1929, se incorporó a las filas del clandestino Partido Comunista, donde participó activamente en la organización de los trabajadores para luchar contra la dictadura de Gerardo Machado.

Por su inteligencia brillante y su talento innato para presidir asambleas y dirigir debates, sus compañeros le fueron eligiendo para diversos cargos sindicales. En 1934 fue elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista, secretario general del Sindicato de Tabaqueros y miembro del Comité Ejecutivo de la CNOC, del cual estuvo al frente durante la huelga general de marzo de 1935.

En 1939 fue elegido secretario general de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC). Fue delegado a la Asamblea Constituyente de 1940 y miembro fundador de la Federación Sindical Mundial en la cual desempeñó funciones como secretario y vicepresidente de su Comité Ejecutivo. Por su acentuado trabajo en los sindicatos, también integró la Federación Sindical Mundial y la Confederación de Trabajadores de América Latina.

Lázaro Peña se enfrentó al imperialismo y a los gobiernos auténticos (1944 - 1952), quienes a partir de 1947 forzaron la división del movimiento obrero cubano e impusieron a Eusebio Mujal y su camarilla en la dirección de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). La dictadura de Batista no permitió la entrada de Peña al país a su regreso del III Congreso de la FSM, celebrado en Viena en octubre de 1953.

Durante un período prolongado estuvo en prisión, fue perseguido, salió hacia el exilio y al triunfo de la Revolución, el Primero de Enero de 1959, asumió la dirección de la clase obrera reincorporándose como simple soldado a las labores de reconstrucción del movimiento sindical.

En 1961, al celebrarse el XI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, organización que había logrado rescatar la unidad y el prestigio del movimiento obrero organizado, se reinsertó en su directiva como secretario general hasta 1966.

Durante esta etapa desplegó una destacada actividad en el movimiento sindical internacional con la creación de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) y de la Federación Sindical Mundial (FSM). Por sus grandes méritos y capacidad organizativa fue nombrado, a principios de 1973, jefe del Departamento de Organizaciones de Masas en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, organismo del cual fue miembro desde su constitución en 1965.

En su larga trayectoria se destacan las labores de organización del XIII Congreso Obrero, para el que brindó todo su esfuerzo y experiencia, a pesar de que estaba muy enfermo, por lo que hoy su nombre brilla con caracteres indelebles, junto a los de otros líderes, no menos importantes de nuestra historia de luchas, como el dirigente azucarero Jesús Menéndez Larrondo y el portuario Aracelio Iglesias.

A pesar de estar enfermo, se consagró a la preparación del histórico XIII Congreso de la CTC. Fue el centro de aquel trascendental cónclave con su participación directa en la elaboración de las Tesis del foro sobre variados y complejos temas del acontecer político, económico, social, laboral y sindical que fueron sometidas a debate con todos los trabajadores. Estuvo trabajando hasta su último aliento, falleciendo el 11 de marzo de 1974.

Sobre su entrega y consagración aún en los últimos momentos, el líder cubano Fidel Castro Ruz dijo en el sepelio del dirigente obrero (...) No venimos propiamente a enterrar a un muerto, venimos a depositar una semilla."

El proceso orgánico del XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), a efectuarse en enero del próximo año, coincidiendo con el 80 aniversario de esa organización, abarca entre otras actividades la realización de las asambleas en las secciones sindicales y las conferencias municipales  y provinciales de la CTC.

Estas reuniones, constituyen el homenaje eterno al Capitán de la clase obrera cubana y su marco es oportuno y propicio para exponer el accionar y los esfuerzos que se realizan en los colectivos laborales por llevar adelante la economía del país y ratificar una vez más lo expresado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en el XX Congreso, cuando puntualizó:

 (….). “La CTC y los sindicatos deben concentrarse en lo esencial, que es ejercer su actividad en interés de la implementación exitosa de los Lineamientos y desarrollar un trabajo político-ideológico diferenciado y abarcador en defensa de la unidad de los cubanos…”

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