Hoy pido permiso al amor para hablar en su nombre; alejada de teorías y definiciones, les propongo conversar de un sentimiento universal, más fuerte que las leyes del hombre y de la naturaleza.
Dicen que el amor es la fuerza que mueve la tierra -lo ha escuchado mil veces, ¿verdad?- pero de seguro también lo ha sentido en carne propia; pues sobran ejemplos para reafirmar la frase que hace suprema esta capacidad que poseemos todos.
Quién niega que papá y mamá aman desde el vientre y desde el corazón a esa pequeña criatura que se convierte en el centro de la vida; verla crecer en cuerpo y alma es quizás la tarea más difícil y a la vez la más reconfortante. La única certeza es que a los hijos se les ama al despertar, al atardecer y al anochecer.
Tal vez usted, como yo, no dudaría en entregar años de vida para alargar la de sus viejos; el privilegio de tenerlos -aunque se tornen niños grandes-, de cuidarlos, cual si los papeles de padres a hijos se invirtieran, es para muchos una gran fortuna y otra manera de reciprocar amor.
Hay a quienes el destino nos jugó una trampa y nos quitó -solo físicamente- a un ser querido, mas es tan grande el amor que ni la muerte logra separarnos, y se convierte en ángel guardián, talismán de nuestros pasos; entonces, le hablamos en silencio, le confiamos tristezas y alegrías, le pedimos que nos proteja desde la eternidad.
Duele el amor cuando se va un amigo, cuando la mano que esperas para sostenerte te traiciona; cuando tus sueños quedaron siendo eso, sueños.
Sé de los que pasan toda la vida en busca de la felicidad, siempre condicionada a logros materiales y económicos -y no descarto que la prosperidad genera infinito placer- sin embargo, solo el amor es capaz de mover molinos, solo el amor engendra la maravilla, solo es feliz quien sabe dar y recibir amor.
Cuando la profesión u oficio deja de ser únicamente un trabajo, y el sustento personal se convierte en la razón de vivir. Ahí está el amor.
Cuando en la adversidad basta una llamada para unir a la familia o a los buenos amigos, aunque apenas se busquen y visiten. Ahí está el amor.
Cuando compromisos profesionales, planes de desarrollo, mejoras económicas, reunificación familiar, no arrancan de raíz esa pasión por el terruño que te vio nacer y crecer; cuando del otro lado del mundo late el corazón de tan solo escuchar hablar de Cuba; cuando se extraña la Patria, sus costumbres y su gente; cuando volver, aunque sea de vez en vez, es casi un pacto de vida. Ahí está el amor.
Una frase refiere que este sentimiento hermana hombres, por eso no es de extrañar que los cubanos dignos estén en medio de terremotos, guerras, huracanes, desastres naturales, del lado del más necesitado, cumpliendo un deber, pero sobre todo, regalando infinito amor.
Entre los grandes amores tiene un significado especial el de pareja, esa media mitad que a veces se hace eterna, que se torna imprescindible, que más que amigo, amante y compañero de vida, es amuleto que te acompaña siempre.
Pero quién duda que también es amor del bueno el de paso fugaz, el más incomprendido, el que en secreto te aprisiona el alma, el rompecorazones, el compartido, o aquel que se da sin recibirlo.
Bendito sentimiento imposible de esconder, que encandila miradas, acelera corazones, que delata y seduce, derribando muros sin pedir permiso; ese que te vuelve guerrero, que saca a la luz una aureola de misterio, porque detrás de cada hombre o mujer se esconde un ser salvaje, irracional, sediento de amor. Pero no es solo adrenalina, también es paz, sosiego, seguridad, es sentir que en ese hogar y a ese nido de amor, se desea regresar siempre.
Vuelve el 14 de febrero al calendario, Día de la Amistad y de los Enamorados, fecha que convida a regalos, flores, postales, sorpresas, abrazos y celebraciones; para algunos pudiera ser más de lo mismo: compromisos protocolares, cenas o salidas anunciadas, rosas que durante los restantes 364 días del año no llegaron jamás; otros, con la felicidad a flor de piel, vivirán la ilusión y los encantos de febrero. Depende solo del cristal con que se mire, pues cada historia de amor es diferente.
Por eso más allá de preocuparse por el presente que usted regalará el próximo miércoles, le convido a pensar en el amor que da y el que recibe, partiendo solo de un único principio, cada día es irrepetible, no volverá a tener la oportunidad de vivirlo, entonces, por qué desde ya no empieza a concederle el lugar que merece.
Permítame un consejo: No valen los mañanas, entréguese sin medida, sin límites, sin barreras, sin reservas; entre usted y la persona que eligió sobran los prejuicios, aléjese de dudas, celos infundados y rencores; en el juego del amor, nadie gana, solo se ama.
Arréglese para su amado o amada, no necesita de ostentosas prendas ni de la última moda, solo deje notar su belleza natural que jamás superará su belleza interior. No importa si juntos llevan 20 años, 20 meses o 20 días, lo importante es que usted venza a la monotonía, que la rutina del quehacer diario no le robe sus ganas de amar; no permita que nada le sorprenda, no olvide que el amor está ahí, a su lado y es su sombra; pero de no cuidarse, va y se esfuma.
Dé riendas sueltas a su imaginación: una comida preferida, la cena en casa para dos, una alcoba decorada con pétalos de rosas, el incienso en nombre del amor, un brindis por la vida, la llamada para recordar que estamos o la melodía para seducir; pueden ser pretextos para encender la pasión.
Estas últimas líneas son para una amiga que hoy sufre por amor, que escogió mi hombro para desahogar sus penas, esas mismas que quizás usted como yo, hemos padecido alguna vez, porque como bien dice la canción: todos nacimos por amor y casi siempre por amor es que lloramos.
No hay tiempo para lamentar lo que perdimos, lo que no se nos dio, o lo que el tiempo o el desamor dejó. No busques culpas ni culpables, el amor no se impone, a su lado estará quien desee compartir, quien le ame de la forma que sea.
Lo ideal sería encontrar a ese príncipe azul, mas aunque a veces pareciera una novela, la vida no es un cuento de hadas, tiene grises y negros, y es usted, solo usted, quien puede colorear su historia.
No se mantenga a la sombra, una derrota no es batalla perdida, luche por quien le merece, no se empeñe en sostener en nombre del amor lo que son sus ruinas, no construya castillos en el mar.
Siempre habrá quien nos lastime y hay que seguir confiando, solo ser más cuidadosos en quién confiar dos veces. El que merezca tus lágrimas no te hará llorar.
Para empezar quiérase primero, que nadie destruya su autoestima; salga a la calle y verá cuántas personas voltearán el rostro para admirarla y verla pasar.
La proximidad del 14 de febrero puede ser un buen motivo para que en su mundo interior arda la llama y brille con más fuerza la luz de un sentimiento que hace reír y llorar a la vez; solo recuerde que Amar es más que compartir.