
Aunque en esta etapa del año muchas personas se encuentran trabajando, hay una gran parte que está disfrutando de las ansiadas vacaciones, luego de arduos meses de trabajo o estudios. Julio y agosto son meses de desconexión, descanso y diversión, en los que cambiamos por unos días nuestras costumbres diarias.
Sin embargo, no debemos descuidar en el verano los buenos hábitos adquiridos durante el año, pues el cambio climático es una realidad cada vez más presente y todos debemos colaborar para cuidar la naturaleza.
Propiciar un período vacacional más sostenible y respetuoso, cuidando el planeta con sencillas acciones, en correspondencia con nuestros planes veraniegos es muy importante, en aras de mantener los entornos limpios y libres de residuos. Así se disfrutarán al máximo.
Hay que tener presente que el medio ambiente no se va de vacaciones, y es preciso amarlo y preservarlo, no solo para nosotros, sino para las generaciones futuras.
Estar de vacaciones no es justificación. En cualquier lugar donde nos encontremos hay que tratar de ensuciar el entorno lo menos posible, cumpliendo con nuestro deber como ciudadanos del mundo.
Tenemos que evitar arrojar basura en las calles, en las playas, y en las excursiones por zonas rurales; para los desechos están los basureros, y si no hay alguno cerca, hay que acumularlos en una bolsa o nylon hasta encontrar un sitio habilitado para depositarlos.
Como estos son días muy calurosos, sobre todo en la ciudad de Santiago de Cuba, y acostumbramos a comprar refrescos y helados, debemos tener la conciencia de no tirar las latas o envases plásticos al suelo.
Estos materiales son altamente contaminantes del ambiente y afean el entorno en el que nos encontramos. Además, estas conductas son consideradas indisciplinas sociales y ofrecen una mala imagen de quien las lleva a cabo. La contaminación acústica, es igual de dañina para el ambiente y para la salud. Por lo tanto, hay que respetar el espacio de los demás, y tratar de no gritar ni poner la música a todo volumen.
Tampoco se puede bajar la guardia con el consumo de los recursos naturales. El período veraniego no implica tener carta blanca para malgastar, así que se debe seguir vigilando el consumo de agua y electricidad para ayudar a crear un futuro más sostenible.
El verano es un momento de relajarse y disfrutar, y también para aumentar la conciencia y educar a quienes nos rodean para convertir en hábitos, algunas acciones que son vitales para el entorno, y para disfrutar de unas vacaciones con el menor impacto ambiental.
Cuidar y proteger el medio ambiente es tarea de todos en el mundo. Por eso, debemos tener en cuenta estas acciones: reducir, reutilizar y reciclar.
Reducir el uso de todo lo que produzca desechos innecesarios; reutilizar el mayor número de objetos posibles; y reciclar, reconsiderar e incluso modernizar aquellos que todavía tengan algo que ofrecer. Darles una segunda oportunidad.
En el hogar podemos abre las ventanas y disfrutar del aire natural, y ahorrar: apagar todas las luces innecesarias, y evitar el derroche del agua. Además de mantener la casa limpia.
No ensucies todo a tu paso, y no seas parte de la destrucción del planeta. Es muy fácil cuidar el medio ambiente, y así podremos disfrutarlo sin ningún riesgo. Allá donde vayas, respeta el paisaje que te rodea. Recuerda que cuidando de nuestro presente, tendremos un futuro más sostenible.
Ten en cuenta que por más imperceptible que sea el deterioro, muchas conductas típicas del ser humano dañan en demasía nuestro ecosistema. Siendo responsables con el medio ambiente, estamos alargando nuestras vidas.