
Con el triunfo de la Revolución cubana el Primero de Enero de 1959, también llegó la firma de la Primera Ley de Reforma Agraria, la cual entregaba la tierra a los hombres y mujeres del campo, o sea a sus verdaderos dueños. Una de las medidas puestas en práctica la cual favoreció y concedió prioridad y prosperidad al campesinado cubano, una clase social que desde los primeros momentos ratificó la confianza en el triunfo.
Sin lugar a dudas, que las transformaciones fueron evidentes para estas regiones y sus pobladores en los años iniciales. Por estos lares la marginación dio paso al significativo progreso de importantes programas relacionados con la economía y los servicios, entre otros, los cuales se reafirmaron al transcurrir el tiempo con el surgimiento del Plan Turquino, un programa de desarrollo de la montaña fundado por el Consejo de Estado de Cuba el 2 de junio de 1987.
Tres décadas cumplirá este ambicioso proyecto, que encaminaba sus pasos hacia el desarrollo integral y sostenible de las zonas montañosas y de difícil acceso del país, conjugando armónicamente los requerimientos productivos con el desarrollo social, la conservación de la naturaleza, y el fortalecimiento de la defensa del país, e integrando en sus acciones a los organismos e instituciones involucrados en ese proceso.
Las regiones montañosas, al igual que todo el país, recibieron el impacto del período especial, pero tuvo en estos lugares mayor rigor y diferentes grados de expresión en los distintos macizos montañosos, de acuerdo con el desigual desarrollo de las regiones, el retraso relativo en los programas sociales, y la capacidad de adaptación al cambio tecnológico que implicó la escasez de recursos.
Santiago de Cuba, una provincia con más del 70 por ciento de la superficie total del territorio ocupado por abruptas elevaciones y sitios rurales en muchos casos bien escabrosos, actualmente constituyen la esencia del avance del Plan
Turquino, el cultivo del café, la producción de madera, granos, miel, carne y leche vacuna, entre otras, que aún por debajo de satisfacer las necesidades influyen directamente en un incremento del nivel y calidad de vida de los serranos.
Un aspecto fundamental del Plan ha sido el desarrollo social y cultural, la elevación de las condiciones de vida de los pobladores de la montaña y el fortalecimiento del sistema de asentamientos humanos de estos territorios como vía para consolidar el logro de las metas económicas y ambientales del programa. Es reconocido, además, por su
papel en la defensa del país, pues las montañas constituyen el baluarte fundamental de la estrategia de defensa de la Guerra de Todo el Pueblo.
Por esos pintorescos parajes, se evidencia un avance en los sectores de salud, deporte, educación, cultura, y el progreso y consolidación de las actividades en los servicios gastronómicos y técnicos a la población, no obstante a quedar pendientes a solución definitiva los problemas con el mal estado de los caminos y la transportación de pasajeros en algunas localidades montañosas.
En los últimos tiempos, despunta el cumplimiento del estimado de recogida de café con un notable incremento y calidad del grano, en correspondencia con los aceptables precios a los productores, organización y control de la cosecha, entre otros aspectos, así como también la incorporación al quehacer de diferentes programas especiales como las frutas, cultivos varios, ganadería y porcino.
Cabe destacar, que en el en el sector cultural se logró incidir inobjetablemente en ese enorme segmento territorial ya sean montañas o comunidades rurales, con un aporte muy destacado para las Casas de Cultura, las salas de video y televisión, las actividades de teatro, el funcionamiento de la red de museos y las bibliotecas
En las montañas santiagueras, las consultas médicas también fueron en ascenso. El índice de bajo peso se ha mantenido estable, en tanto la mortalidad infantil denota un franco descenso, al igual que la materna, sobresaliendo una sólida infraestructura, que incluye decenas de instalaciones como consultorios médicos, hospitales y policlínicos con salas de cuidados intensivos.
En estas zonas también se cuentan con Servicios integrales de Rehabilitación, sillones estomatológicos, de Rayos X,
Electrocardiograma (ECG) y centros para el desarrollo de la Medicina Natural y Tradicional y farmacias comunitarias, mientras se incorporan la trombolisis, apoyo vital, optometría y oftalmología, cirugía menor, planificación familiar, alergia y traumatología, entre otros.
Toda la población serrana está cubierta con el 100 por ciento del Programa del Médico y Enfermera de la Familia, que apoya en su mayoría el Médico de familia, especialistas de Medicina General Integral, y galenos de las especialidades básicas como medicina interna, ginecobstetricia y pediatría.
De igual manera, se exhiben por estas abruptas regiones centros de diferentes tipos y niveles de enseñanza, que incluyen decenas de escuelas primarias, secundarias básicas, preuniversitarios, institutos politécnicos y centros mixtos, así como también círculos infantiles y Facultades Universitarias de estudios vinculados con la medicina y la actividad económica fundamental, la agropecuaria.
El desarrollo de la cultura, el deporte y la recreación se refleja en la participación de la población en esta actividad mediante los consejos culturales y deportivos, constituidos a nivel de comunidades, constando para ellos con Casas de cultura, salas de video, teatro, cines, museos y bibliotecas, en los cuales actúan directamente los instructores de arte y los promotores culturales.
Las múltiples presentaciones de prestigiosos grupos y compañías de teatro, de danza, de música, y de las artes tanto visuales como plásticas, así como la propia preparación y formación de los habitantes en estas zonas en el rescate y estudio de sus raíces culturales.
Hoy por hoy, el Plan Turquino va encaminado a la extensión de prácticas de uso sostenible, el fomento y protección de los bosques, la conservación de los suelos, el reciclaje de los desechos y residuales, así como la aplicación de técnicas agro silvo-pastoriles para incrementar las producciones alimentarias y lograr la sustentabilidad de la población local.
La ciencia, la innovación tecnológica y la dimensión ambiental son temas pactados, además, por otros renglones como el productivo: La protección adecuada del medio ambiente, el uso racional de sus recursos naturales, la reforestación, el cuidado y conservación de los suelos, la lucha contra la desertificación y la sequía, así como la
conservación del agua, son, entre otros, elementos sujetos a seguimiento continuo.
Las cuencas hidrográficas de interés y las áreas protegidas, así como las presas y micropresas, respectivamente, constituyen parámetros esenciales de la conservación.
En ninguna parte del mundo se ha hecho tanto en lo social, a favor de la población en la montaña, como la Revolución cubana, afirmó Lázaro Vázquez García, secretario de la Comisión Nacional del Plan Turquino, al evaluar en una ocasión el trabajo del Plan Turquino en la provincia de Santiago de Cuba, donde se avanza en continuar introduciendo mejoras económicas y sociales, a favor de elevar el nivel y calidad de vida de los pobladores serranos.
Un total de tres décadas marcan el quehacer de este programa, que al igual que la invicta Revolución cubana, gestada en las empinadas Sierras Maestra o Cristal, llegó un Primero de Enero de 1959 para quedarse por siempre entre los hombres y mujeres del campo.