Cuba-Estados Unidos: Una oportunidad para la diplomacia

Categoría: Opinión
Escrito por JOSE ANGEL ALVAREZ CRUZ
Visto: 2202

cubausaHan pasado varios lustros desde que se “declarara” el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, al margen de este acontecimiento, el iceberg político que caracterizó hasta hace menos de un año las relaciones Cuba-Estados Unidos, continuaba exacerbando las diferencias que separaban irreconciliablemente a ambos estados.

Así fue, hasta que el 17 de diciembre del 2014, cuando en sendas declaraciones públicas, los presidentes de estas dos naciones anunciaban al mundo su propósito de acercar posiciones y restablecer las relaciones diplomáticas.

Desde el principio, los jefes de estado apostaron a encontrar oportunidades en las posiciones comunes, como método para paliar el abismo que aflora entre Cuba y Estados Unidos, cuando se trata de evaluar temas como la democracia, derechos humanos y libertad de expresión, entre otros.

Los acercamientos han dado su fruto, por lo menos en este imprescindible primer paso de abrir embajadas en La Habana y Washington, como punto de partida para intentar normalizar plenamente las relaciones.

Obama y Raúl expresaron esta semana que la fecha para la inauguración de las representaciones diplomáticas es el venidero día 20, un acontecimiento que devuelve la esperanza a muchos  y que estampa con notas sobresalientes los contactos que han existido con este propósito desde enero hasta acá.

Al margen de las varias lecturas que podría tener este acontecimiento, la más notoria es el reconocimiento irrestricto a la revolución cubana y su actual mandatario, además de la aceptación de la parte norteamericana de que la política sostenida contra la Isla durante décadas ha sido un fracaso colosal.

Sin embargo, la normalización de las relaciones Cuba-Estados Unidos va mucho más allá de la mera apertura de las embajadas, pues como ha dicho el propio Raúl, estas pasan por la eliminación del bloqueo más prolongado de la historia y compensaciones a tantos años de hostilidad.

Este es un camino largo y previsiblemente lleno de obstáculos, nadie lo duda, Obama ha maniobrado para rebajar las tensiones, aprovechando además las facilidades que le ofrece ese segundo mandato, casi siempre usado por los presidentes de ese país para establecer sus legados históricos y trascender.

No obstante, sus voceros reiteran una y otra vez que se cambian los métodos, pero los propósitos siguen siendo los mismos, unas palabras que a todas luces enturbian el ambiente de reconciliación, mientras aflora el síndrome de la desconfianza, o por lo menos, el de la estricta precaución.

Pero es la hora de la diplomacia, hay que darle una oportunidad al sentido común y tomar nota de la amplia y favorable repercusión que ha tenido internacionalmente, la decisión de restablecer relaciones ya a nivel de embajadas.

Recordemos que nada sucede porque sí, el mundo ha cambiado en busca de la pluralidad, con América Latina a la cabeza, y en este entorno, el costo político para mantener su hostilidad contra Cuba es casi impagable para Estados Unidos.

No seamos nosotros los escépticos, pero es casi una virtud cubana desconfiar, tal vez por eso nadie ha podido con la Revolución. Esperemos que las próximas nuevas, también sean buenas.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar