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¡Por favoooor!....Silencio

Categoría: Opinión
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ruidoEl cubano es afable, divertido, bailador, amante de la música. En la isla, los géneros se mezclan con la salsa, el pop, el rock, la trova para otorgarle a la nación ese sello de heterogeneidad que la identifica.

Quizás para aligerar las cargas de la vida, sobrellevar mejor el clima cálido y el sol intenso, disfrutar, o tal vez enajenarnos un poquito de la cotidianidad, ya se han vuelto comunes las imágenes de grupos de todas las edades utilizando audífonos en las calles, autobuses o cualquiera de los escenarios públicos.

 Sin embargo, hace un tiempo parece que este aditivo va quedando a un lado y en su lugar, son empleadas bocinas de todos tipos y tamaños.

Compartir con un grupo de amigos al aire libre escuchando el tipo de música que a todos gusten o descansar y esperar un turno con los ecos de los sonidos de nuestra preferencia son ideas tentadoras, pero que pueden incomodar a quienes nos rodean.

Benito Juárez expresó en una ocasión que “el respeto al derecho ajeno, es la paz”. Y, este principio de convivencia es el que parecen olvidar quienes emplean estos altavoces con un volumen por encima del permisible, en lugares públicos y a cualquier hora del día, sin tener en cuenta los derechos del resto de los ciudadanos a permanecer en un medio ambiente saludable.

Y es que, de acuerdo con la definición que proporcionan los especialistas “se entiende por contaminación acústica la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones que impliquen molestia, riesgo, o daño a las personas y el ambiente”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el ruido tiene efectos físicos y psicológicos que pueden ser permanentes o transitorios tales como hipertensión, enfermedades cardiacas, pérdida de la audición u otros. Además, los ruidos por encima de 80 decibeles pueden suscitar conductas violentas.

En Cuba se encuentran vigentes estatutos relacionados con la contaminación acústica. La  Ley 81 del Medio Ambiente, en su artículo 67, incluye a las personas naturales y a las jurídicas dentro del grupo de sanciones administrativas que se corresponden con la  protección del medio ambiente.

Además, en el artículo 147 señala: “Queda prohibido emitir, verter o descargar sustancias o disponer desechos, producir sonidos, ruidos, olores,  vibraciones y otros factores físicos que afecten o puedan afectar a la salud humana o dañar la calidad de vida de la población”.

En cualquier escenario la convivencia se torna muy difícil. Los choques generacionales, la diversidad de intereses, comportamientos y modos de vida complejizan la interrelación de unos con otros. No obstante, comprender las necesidades del resto y respetar sus espacios, sus derechos, garantiza el progreso de una sociedad.

Igualmente, respetar las regulaciones vigentes no puede quedar solo de parte de la conciencia. Hacer cumplir las leyes establecidas favorece una mejor integración de todos los actores sociales que conforman la Cuba de estos tiempos.

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