La campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, del Secretario General de las Naciones Unidas, ha proclamado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”: una jornada para actuar a favor de generar conciencia y prevenir la violencia de género.
El Día Naranja hace un llamado a activistas y gobiernos para movilizar a la población y poner de relieve cuestiones relacionadas con la prevención y eliminación de la violencia hacia el género femenino, no solo una vez al año sino todos los meses.
La idea nació a partir de que el 25 de noviembre de cada año se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha que marca el asesinato de tres activistas políticas de República Dominicana en 1960.
La campaña Únete convoca a que el día 25 de cada mes las personas utilicen un listón o una prenda naranja como símbolo de esta lucha.
Este fenómeno es una violación de los Derechos Humanos, y consecuencia de la discriminación que sufren las féminas, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género.
La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA, la paz y la seguridad; y por demás se puede evitar porque sigue siendo un problema que se ha convertido una pandemia global, ya que hasta un 70% de las mujeres en todo el mundo sufren violencia en su vida.
Este año la campaña ÚNETE de la ONU, para poner fin a este tipo de violencia invita a “pintar el mundo de naranja”, usando así el color elegido por esta campaña como símbolo de un futuro más brillante sin violencia.
Generar consciencia y pasar a la acción, incluye trabajar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres como prioridad, pues a menudo, la violencia proviene de manos de una persona conocida, querida y en la que confía.
Desde el maltrato verbal de sus padres, discriminación laboral, hasta golpes por parte de su pareja, trata, violaciones y asesinatos; la violencia contra las mujeres y las niñas, arruina vidas, causa enfermedades y provoca un dolor y un sufrimiento incalculables. Además, conlleva altos costos económicos, médicos y judiciales, sin contar el costo humano y emocional.
Por eso, los santiagueros están llamados a contrarrestar este fenómeno con varias actividades en los medios de comunicación, plazas y parques de la ciudad y los municipios. Este día la urbe heroica, rebelde y hospitalaria, se encuentra vestida de naranja y más unida que nunca en pro de la no violencia.