En tiempos en que muchos jóvenes ponderan la vulgaridad, no solo la que -lamentablemente- muestran en sus palabras y acciones, sino la que consumen en letras de canciones, videos de riñas callejeras y otros audiovisuales de mala factura; pareciera que los buenos modales y la mesura en las maneras son cosa del pasado.
A tres años de la partida física del Líder Histórico de la Revolución cubana, luego de tantos homenajes y tributos a su obra dentro de Cuba y a su buen ejemplo para los hombres y mujeres con decoro de todo el mundo, el mayor logro de Fidel, que es su pueblo, sigue aquí, firme, enfrentando poderosas fuerzas y venciendo.
Los recientes acontecimientos en América Latina, donde los partidos de la “Norte-Derecha” derrumba gobiernos constitucionales e intentan desacreditar a Cuba y su ejemplo solidario, son reflejo de que un caballero ancestral y poderoso deambula por el continente alimentándose de la ambición de los que ya son dueños de mucho en detrimento de los que cada día tienen menos.

