El mes de abril marca en Cuba y Venezuela dos fechas gloriosas para sus pueblos milicianos. En la patria de Martí y Fidel, el 16 de abril de 1961 fue designado como Día del Miliciano, en honor a los que ese día, con sus fusiles en alto, juraron defender la Revolución patriótica, democrática y socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes, proclamada por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro. Y a los que en Playa Girón contribuyeron a la primera derrota militar del imperialismo en América.
En la política agresiva norteamericana contra Cuba, dirigida siempre a la destrucción total de la Revolución, la mentira ha sido un elemento insustituible. Los más burdos embustes fabricados en los más altos niveles gubernamentales, han sido vendidos como verdades a la opinión pública internacional.
Corría el siglo XIX, etapa compleja para Cuba. Ana era considerada por sus conocidos como “una de las mujeres más elegantes y cultas, llamada en la patria de los Agüero y Agramonte a figurar en la alta sociedad, no solo por las prendas con que la naturaleza la adorna, sino por su fino y amable trato social”. Más adelante, casada con un joven llamado Ignacio Mora, tiene la suerte de encontrar a su lado un “maestro y mejor amigo”.

