El juicio que cambió el rumbo de la República de Cuba

Categoría: Historia
Escrito por Lilieth Domínguez Quevedo
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fideljuicioEn el amanecer del 21 de septiembre de 1953, en la Sala del Pleno de la Audiencia de Oriente, en Santiago de Cuba, se daba inicio al juicio más trascendente de nuestra historia, contra los asaltantes a los Cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Entre bayonetas, esposados, encadenados, conducidos por militares en zafarrancho de combate, los encartados, lejos de amedrentarse, no negaron los cargos, confirmaron que en el año del centenario del nacimiento del Apóstol, el más universal de todos los cubanos, no le dejarían morir.

En el sumario de la Causa 37 aparece la comparecencia de Fidel Castro ante el tribunal que lo juzga. En el interrogatorio se alude a los jóvenes asaltantes. Fidel responde a sus acusadores:

“Esos jóvenes, como yo, aman la libertad de su patria. Ellos no han cometido ningún delito, a no ser que se estime que es delito querer para nuestra patria lo mejor. ¿Acaso no fue eso lo que nos enseñaron en la escuela?”

Ante falaces argumentos sobre el origen de los fondos utilizados en los preparativos de la acción, el líder del movimiento insurreccional define categóricamente que, al igual que Martí no aceptó dinero mal habido para la contienda independentista de 1895, los jóvenes asaltantes tampoco recibieron ni un centavo de los corruptos politiqueros de la época.

 “(…) los gastos se cubrieron con el esfuerzo y el sacrificio de todos los compañeros, mediante la donación generosa de los hombres que me siguieron hasta encontrar la muerte.”

Este proceso culminó con el alegato de autodefensa pronunciado por Fidel Castro, conocido hoy mundialmente como La historia me absolverá.

El asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes sembró la semilla de un cambio histórico en la república dominada. Fue la base de una Revolución triunfante cuya influencia trascendería las fronteras nacionales para irradiar a la América toda.

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