El próximo día 28, en el poblado montañoso de Ramón de las Yaguas, perteneciente a este municipio, se recordará que hace 58 años el insurgente Ejército Rebelde asaltó y destruyó el cuartel de las fuerzas de la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar.
Para esa ocasión, fue neutralizada por el fuego de los rebeldes, la guarnición de casi medio centenar de efectivos, entre los que se encontraban los Tigres de Masferrer, tristemente célebres por sus asesinatos y arbitrariedades contra la población.
En el lugar se ha operado un cambio radical y lo mismo da si se llega allí “por dentro” o “por fuera”, términos populares para definir porqué vía se viaja al lugar.
Actualmente, Ramón de las Yaguas es el asentamiento poblacional más importante del Consejo Popular El Ramón, y el visitante encuentra una típica localidad montañosa de estos tiempos, donde la red eléctrica anuncia que allí hay energía suficiente para enfrentar la modernidad; también, construcciones sólidas de mampostería y cubiertas consistentes, que en nada recuerdan bohíos desvencijados, y aceras, calles e instalaciones como para mostrar el alcance del Plan Turquino, un programa mediante el cual el Estado cubano trata de equiparar las condiciones del campo con las de la ciudad.
Quien va de Santiago de Cuba al “Ramón” tiene dos rutas: una, a través del camino de montaña, luego de dejar atrás a El Caney y cruzar el Escandel, Matayegua, Providencia, Fraternidad, Nueva Isabel, Las Yaguas; la otra, por la carretera, que es más lejos pero más cómodo: El Cristo, Alto Songo, La Maya, Yerba de Guinea, y de ahí 12 kilómetros de terraplén hasta el poblado.
Referencias históricas sobre Ramón de las Yaguas aparecen ya en las acciones militares que siguieron al desembarco norteamericano al este de Santiago de Cuba en 1898, cuando los mambises (patriotas insurrectos) prácticamente habían vencido a las tropas españolas y el triunfo del Ejército Libertador cubano era cuestión de tiempo.
Antes, en 1895, el Mayor General Antonio Maceo Grajales desarrollaría en el entorno del caserío, uno de sus combates legendarios contra los ibéricos, este en Sao del Indio. Y la historia aún le reservaría más al sitio pintoresco, empotrado en el lomerío cercano a la Gran Piedra: el 28 de abril, hace 58 años, en plena guerra de liberación del Ejército Rebelde contra la tiranía de Fulgencio Batista, la tranquilidad habitual del poblado sería rota, cuando los rebeles de la Columna 9 “José Tey” bajo el mando de Belarmino Castilla Mas (el Comandante Aníbal) atacaron el cuartel del lugar.
En abril, los ramonenses festejan la efeméride, organizan actividades artísticas, cuantifican los avances, se trazan nuevas metas, al tiempo que rememoran aquel amanecer entre llamas y disparos; el arrojo de los rebeldes en el combate, y las cinco preciosas vidas ofrendadas a la Patria ese día: Ramón Sarrabeitía Servando, Idalberto Lora Sánchez, Juan Bautista, Manuel del Toro y Orlando Regalado Acosta.
Cada día 28 del mes de la primavera y las flores, los pioneros reeditan simbólicamente la toma del reducto; los más ancianos del lugar trasmiten sus vivencias, y algunos combatientes de la Columna 9 del Ejército Rebelde visitan otra vez el escenario, para recordar la acción y el precio abonado por tener una Revolución.
MATRIMONIO RAMONENSE… POR LA CULTURA
Marbelis Danger Tissert, trabajadora de la Casa de Cultura de Ramón de las Yaguas, tiene entre sus manos un pequeño libro: “Tres héroes y una misma ciudad”, de Ediciones Santiago, firmado por el Comandante Aníbal para Ciria Castillo.
Los autores: Belarmino Castilla Mas y Juan Noel Estévez Haudú, esbozan la vida de Orlando Regalado Acosta, Idalberto Lora Sánchez, y Rolando Monterrey Caballero, los dos primeros caídos en la acción del cuartel.
También, Danger Tissert tiene un ejemplar del trabajo presentado en el Primer Taller Municipal Monumentos de mi barrio, por Luditza Leliebre Írsula, de la escuela Orlando Regalado Acosta, que trata pormenores del asalto al campamento de las fuerzas batistianas.
Explica Marbelis, que ambos documentos “son reliquias que nos sirven en la Casa para los encuentros que celebramos con los alumnos de la comunidad. El libro de Belarmino nos ayuda a profundizar en la vida de tres combatientes heroicos cuyos nombres están arraigados entre la gente de aquí; el de Luditza es como una guía para el trabajo docente, para la educación patriótica de los más pequeños y de los jóvenes”.
Feliberto, esposo de Marbelis, al margen de su labor polifuncional tan apreciada en la localidad, dado su conocimiento de ingeniería electrónica adquirido en la antigua Unión Soviética, es el fotógrafo del lugar:
“Imagínese, que el Consejo Popular de El Ramón tiene 19 asentamientos poblacionales, y siempre hay actividades de la Casa de Cultura y quieren fotos de sus celebraciones…”
Marbelis tampoco se detiene: “A pie, a caballo, en vehículos… pero siempre hay una atención para esas comunidades, las salas de TV; para los promotores culturales que trabajan mucho. Ellas y ellos son puntales de lo que aquí se hace culturalmente, artísticamente”.
EL RAMÓN DE LAS YAGUAS DE HOY
Ocho meses después de que los rebeldes destruyeran e incendiaran el cuartel de la tiranía en Ramón de las Yaguas triunfó en Cuba la Revolución.
Cerca de allí, en La Pimienta, en un sitio estratégico al lado del río Baconao, el Gobierno Revolucionario construyó uno de los primeros Hospitales Rurales creados por este en Cuba. Para allí fue a ejercer la Medicina por primera vez, el Dr. Juan A. Díaz Sarduy, recién graduado en diciembre de 1960 en La Habana. Él y otros jóvenes galenos respondieron así al llamado de Fidel: “Los campesinos son los que más necesitan ahora la asistencia médica”.
Al margen de la liberación, ese hospital de La Pimienta fue el primer paso en los cambios que se producirían para beneficiar a la población campesina.
Con sus más de 1 300 habitantes, hoy el Consejo Popular de El Ramón y sus 19 asentamientos poblacionales en el municipio de Santiago de Cuba, son un ejemplo del alcance del Plan Turquino y de las transformaciones a favor de la mujer y el hombre de la tierra:
En 15 cooperativas (siete de Crédito y Servicio, cinco Unidades Básicas de Producción Cooperativa y tres Cooperativas de Producción Agropecuaria) se labora arduamente para incrementar la producción local de alimentos, incluidas varias industrias; también, la zafra cafetalera, los frutales...
En el poblado cabecera –aunque esto se repite en casi todos los asentamientos-- hay bodega mixta, sala de video, Correos y Telégrafos, panadería-dulcería, peluquería-barbería, Banco de Desarrollo y Comercio, farmacia, restaurante-comedor popular, con atención diferenciada a grupos de ancianos y ancianas; tiendas recaudadoras de divisas (TRD), talleres de reparación de utensilios domésticos, dos consultorios médicos en el poblado, consultorios médicos en los asentamientos, Casa de Cultura en Ramón de las Yaguas, promotores culturales en los asentamientos, escuelas primarias, una Secundaria Básica…
En la UBPC de La Pimienta hay 754 cabezas de ganado y la entidad se dedica a la producción de leche y de carne; hay un patio con 86 equinos de raza para ser comercializados por el Estado; hay ganado ovino caprino; la mayor parte de la población disfruta de los beneficios de la electricidad, del servicio de acueducto; regularmente, en todo el territorio de El Ramón se organizan actividades culturales, artísticas, ferias, celebraciones por efemérides
IMPACTO DE LA TOMA DEL CUARTEL
Veinte días después de no fructificar en las ciudades la convocada huelga del 9 de abril de 1958, el éxito del asalto al cuartel de Ramón de las Yaguas tuvo un efecto especial en las fuerzas revolucionarias, tanto en la montaña como en el llano: La Columna dirigida por “Aníbal” se fortaleció, se capturaron armas, parque y otros pertrechos; el Ejército Rebelde amplió grandemente el perímetro bajo su control; se demostró que el croquis del cuartel hecho por Antonio Enrique Lussón fue decisivo en el éxito de la acción; la población campesina ayudó con informes sensibles sobre ubicación de las fuerzas de la tiranía; se materializó uno de los objetivos del M-26-7: crear un frente guerrillero en las lomas de la Gran Piedra, con influencia en El Cristo, Boniato, El Caney, Santiago de Cuba, además de “enlazar” el II Frente Frank País (con el comandante Raúl Castro) y el III Frente Mario Muñoz Monroy (con el comandante Juan Almeida Bosque); entre soldados y los asesinos llamados Tigres de Masferrer de refuerzo, el cuartel de la tiranía disponía de casi medio centenar de hombres bien armados y con abundante parque; la columna rebelde tenía unos 100 efectivos muy mal armados, al extremo que para la acción, una parte de los hombres tuvo que quedarse en el campamento; el combate se generalizó aproximadamente a la 01:00 horas y pese a la diferencia notable en el armamento, a las 04:30 horas ya estaba tomada la fortificación; los rebeldes liberaron a dos detenidos, rescataron de las llamas a soldados enemigos, y adquirieron una gran cantidad de armamento y municiones.