El legado de Martí

Categoría: Historia
Visto: 2109

jose martiCon el fin de crear a posteriori una república de carácter popular sin predominio de clase social alguna, y para dirigir el proceso independentista cubano que se llevaba a cabo, con mayor unidad política, de pensamientos y de esfuerzos, José Martí fundó el 10 de abril de 1892, el Partido Revolucionario Cubano (PRC), para conmemorar el inicio de la Asamblea de Guáimaro, celebrada en igual fecha de 1869.

Resultaba impostergable en aquel momento, la creación de una organización capaz de obtener el consenso y el apoyo de las grandes mayorías, y que eliminara las contradicciones principales entre militares y civiles, los cubanos en la isla y los del exilio, los de diferentes razas y estatus social, así como entre los veteranos y las nuevas generaciones. Existían por aquel entonces disímiles asociaciones patrióticas de los emigrados cubanos, solo faltaba unirlas.

Más de tres meses antes de aquella fecha, había durado el proceso de discusión y aprobación de las bases y estatutos del Partido, que tenía como objetivos fundamentales organizar, dirigir y llevar a cabo la llamada Guerra Necesaria. Su creador asumió las funciones de Delegado y por su responsabilidad y ardua labor, sería reelegido en años posteriores.

Entre las bases, se establecía que tal organización surgía concretamente para lograr la independencia de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico; ordenar una guerra generosa y breve; fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia; salvar al país de los peligros internos o externos que lo amenacen.

El PRC entre sus funciones tenía la recaudación de dinero para financiar la guerra, a través de colectas públicas, donaciones desinteresadas de sus miembros, cobrando contribuciones a los dueños de grandes propiedades en Cuba.

Otra de sus tareas, era la de organizar expediciones armadas a la nación y generar todo un movimiento insurreccional con el fin de facilitar la independencia.

Gracias a esta organización la contienda del 95 fue exitosa hasta la entrada de los EEUU en lo que se llamó la guerra hispano-cubano-norteamericana, con la cual se les arrebató la victoria a los mambises que habían peleado por su independencia durante muchos años.

Luego de la muerte del Apóstol, la deficiente dirección de Tomás Estrada Palma y su perspectiva pro-imperialista disolvió el PRC, considerándolo innecesario para la nueva etapa de neocolonia que comenzaba en el país.

Pero la mayor trascendencia de este legado martiano es la concepción de un Partido único adelantado a su tiempo. Como lo expresara el Héroe Nacional en el Periódico Patria, órgano oficial de esta institución política:

“(...) Nació uno, de todas partes a la vez. Y erraría, de afuera o de adentro, quien lo creyese extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano".

Y precisamente el PRC evidenció que solo unidos seríamos lo suficientemente fuertes para enfrentar cualquier agresión. El Partido de Martí estaba concebido como un partido nacional, de masas, un frente único por la independencia, con objetivos internacionalistas y para fundar una sociedad más justa donde la ley primera fuese el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

Siguiendo estas ideas, luego del triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, Fidel Castro, martiano por excelencia, logra reunir en una sola organización: el Partido Comunista de Cuba (PCC), todas las asociaciones políticas existentes hasta entonces en el país.

Hasta hoy, es el único existente en el territorio y constituye la vanguardia y guía del proceso socialista cubano porque está formado por el pueblo. Como lo expresara Fidel: “Como el Partido Revolucionario Cubano de la independencia, hoy dirige nuestro Partido la Revolución”.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar