Tributo a una heroína eterna
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- Categoría: Historia
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Ocho de la mañana en el Segundo Frente. Se abren las puertas del histórico Mausoleo allí enclavado. Niños, estudiantes, trabajadores, combatientes y pueblo en general, masa liderada por las máximas autoridades del Partido, el Gobierno y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), en la Provincia, las atraviesan.
Pero no se detiene, compacta se adentra en el histórico sitio custodiado por las 278 palmas reales que rinden tributo a quienes allí descansan. Al final de la calle, grabado en lo alto de una edificación, el rostro de Frank recibe a los visitantes.
Una breve pausa, como rindiéndole honores al mártir, y continúan su marcha las personas. Justo al pie de la piedra monumento donde descansan las cenizas de Vilma Espín Guillois, se detiene definitivamente para homenajear a la heroína de la Sierra y el llano.
Se suceden, entonces, el toque de silencio y la ofrenda floral en nombre del pueblo de Cuba, colocada por cadetes de la Escuela Inter Armas General José Maceo, Orden Antonio Maceo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y develada por Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido en Santiago de Cuba y Teresa María Amarelle Boué, Secretaria General de la FMC en el país.
Posteriormente, la pionera Daniela Viltres Leyva le declamó y la joven Aimé Vega Fernández, del Departamento Docente del policlínico municipal Eduardo Mesa Yull, le dedicó unas palabras.
Bajo el radiante sol de la mañana y el calor abrazador de tantos héroes, también se le cantó la insigne “Damisela encantadora” y se le dejaron rosas, lirios, azucenas, calas y agapantos en señal de respeto, cariño y admiración.
No existen dudas. Vilma vive porque su legado es inmortal. La emancipación de la mujer, la creación de los círculos infantiles y las casas de orientación a la familia, son la muestra inequívoca de ello.

