El proceso de independencia de la nación cubana se sostuvo uniforme e impetuoso desde sus orígenes en 1868 y a lo largo de cada una de sus etapas. El legado de los mambises primeros trascendió y funcionó como arma desbrozadora para el éxito.
No es raro entonces escudriñar en la historia de la Patria y notar que acciones desempeñadas en la gesta de 1895 por Máximo Gómez y Antonio Maceo como la Invasión a Occidente, encuentran similares en la segunda mitad del siglo XX. Nos referimos a los propósitos de Fidel Castro Ruz de llevar la lucha armada hacia el occidente cubano, durante la guerra revolucionaria emprendida contra la dictadura de Fulgencio Batista.
La gran capacidad militar de Fidel determinó que dos excelentes Comandantes serían los idóneos para la liderar las acciones: Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara. Así, los días 18 y 21 de agosto de 1958, emitió órdenes militares que designaban a estos últimos como los jefes que conducirían las columnas y sus respectivas misiones.
Además del heroísmo desplegado durante esa campaña invasora por Camilo y Che, fue notoria la camaradería, la confianza que entre estos dos hombres surgió en pleno fragor de lucha. Forjaron una alianza basada en el respeto, en la hermandad en el campo de batalla.
La sonrisa de Camilo contagió el espíritu férreo de Che. Las relaciones fueron tan fraternales que no es descabellado afirmar que fue ese un factor importante para el éxito de los combates liberados en busca del quebranto definitivo del yugo imperialista.
La correspondencia de guerra conservada en los archivos históricos de esa etapa atestigua la fraternidad entre los dos guerrilleros. En una misiva* que Ernesto Guevara enviara a Fidel el 6 de enero de 1958, se lee lo siguiente: "Camilo está hecho un león en todo y es mi confianza actual".
En las palabras de Che se percibe la admiración que en él surgió por la persona de Camilo. El Héroe de Yaguajay, con su accionar valeroso y sus profundos niveles de lealtad, entabló una amistad imperecedera con el titán argentino. Tal amistad se erige hoy como paradigma de liderazgo para toda la izquierda latinoamericana y el mundo, pues sin armonía sincera entre iguales no hay victoria posible.
*Carta a Fidel desde la Sierra Maestra (6 de enero de 1958)
Fidel:
Recibí la carta a Prío y ya la están imprimiendo. De su contenido, me parece que es un documento de la categoría, por lo menos, del de Montecristi y con toda seguridad será un prototipo histórico. Hoy quizás provoque algunas retracciones sobre todo en algunas altas esferas industriales, pero, ya lo decía Lenin, la política de principios es la mejor política. El resultado final será magnífico.
Es fantástico que ya podamos ir a Manzanillo. Yo de hecho tengo una columnita al mando de Israel operando allí donde me dijiste. No tengo noticias directas pero las que me llegan de trasmano indican que tomó con siete soldados y los soltó luego. Según algunos, tiene ya ochenta hombres. Pienso hacerlo capitán, ponerle un maestro para que aprenda a leer y bajarlo a algún lugar.
Sobre la tropa mía ya te habrá hablado Ramiro. Camilo está hecho un león en todo y es mi confianza actual. Para acabar, quiero repetirte la felicitación por el documento. Te dije que siempre tendrás el mérito de haber demostrado la posibilidad de lucha armada apoyada por el pueblo, en América. Ahora vas por el camino más grande de ser uno de los dos o tres de América que llegarán al poder por una lucha armada multitudinaria.
Te saluda
CHE
Fuente: Centro de Estudios Che Guevara. http://www.centroche.co.cu/cche/?q=node/396