A 119 años de la caída en combate del Titán Bronce y de su ayudante Panchito Gómez Toro

Categoría: Historia
Escrito por Rosa María Panadero Vega
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maceoAntonio Maceo llega a San Pedro Arriba el 6 de diciembre de 1896, donde aguardaban a su llegada unos 450 hombres al mando del Coronel Sánchez Figueras. Rápidamente marcha con 60 efectivos hacia San Pedro, pero tan descuidadamente que permiten a la vanguardia de una columna española localizar su campamento. Allí irrumpieron los guerrilleros de Peral el 7 de diciembre cerca de las tres de la tarde, despertando a Maceo al escuchar el estampido del fuego de los fusileros.

Los jefes y oficiales mambises pasaron rápidamente a la contraofensiva con la que los ibéricos sufrieron 28 bajas, sin embargo el escenario se revirtió, creándose una situación táctica muy grave para los mambises.

Maceo cayó, un arroyo de sangre negra salió por una herida que tenía al lado derecho de la mandíbula inferior. A los dos minutos de ser herido murió y con el caía para siempre la gloriosa bandera de la independencia. Tras desplomarse, lo incorporaron de nuevo sobre su montura, y es alcanzado en el tórax por otro impacto.

Panchito Gómez Toro, su ayudante, quien estaba herido en el campamento, salió valientemente en busca del cadáver de su jefe, pero su intento fue inútil. Desarmado y débil fue blanco fácil de las armas españolas, y finalmente fue rematado de forma salvaje a machetazos en la cabeza.

Caía en combate el Titán de Bronce, jefe militar y político en plena madurez de pensamiento. Sus más de 25 heridas corporales, herencia de su participación en la Guerra del 68’ y en la del 95’; no le impidieron protagonizar combates extraordinarios; así como la Protesta de Baraguá, la Campaña Invasora y sus viajes a Centroamérica para apoyar la causa mambisa.

Su muerte resultó un duro golpe para las huestes cubanas y para la causa de la libertad, definida por el Generalísimo Máximo Gómez en la carta de pésame a María Cabrales: “Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde usted al dulce compañero de su vida, pierdo yo al más bravo de mis amigos y pierde en fin el Ejército Libertador a la figura más excelsa de la Revolución[1]”.

Hoy más que nunca, a 119 años de su fugaz partida, sus palabras se hacen eco: “El que intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha[2]”.

 


[1] Ramírez, H., (2005) Maceo en el pensamiento político cubano. Disponible en: http//maceo-politico-cuba_23876_hystory. Consultado en línea el 4 de diciembre del 2015.

[2] Enciclopedia colaborativa EcuRed. Artículos relacionados con Antonio Maceo Grajales. Consultado en línea el 4 de diciembre del 2015.

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