El amor y el decoro que construyó la historia

Categoría: Historia
Escrito por LILIET MORENO SALAS
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SANY3623Esa memorable mañana pareciera reflejarse en la mirada de aquellos jóvenes que hoy peinan canas. Han pasado ya casi seis décadas, más el empuje y el compromiso con la Patria que los vio nacer, los despierta amando cada vez más este pedacito de tierra libre por la que tanto lucharon. .

“Si hubiese una situación como la de Batista me volvería a jugar la vida, tal como lo hice entonces o como lo exija el momento; todo por defender una causa como la que vivimos en la actualidad. Para mí lo más importante son mis cuatro hijos y la Revolución”.

Así aseveró Ángel Luis Delgado Carmenati, (negrito), combatiente del Alzamiento del 30 de noviembre, quien guarda en su memoria recuerdos imborrables de aquella etapa en la que Cuba luchaba por su libertad plena.

“Imagínate, cada 30 de noviembre es una fecha súper alegre, siempre digo que marca en el calendario otro onomástico. Yo volví a nacer.

“Nosotros asaltamos una armería ubicada a una cuadra de la Estación de Policía e íbamos con unas pistolitas en la mano, los enemigos portaban armas largas y nosotros solo éramos siete hombres, realmente nos jugamos la vida”.

Comenta que, esa mañana se trasladó al Cuartel General donde se encontraba Frank País, allí vistieron el uniforme verde olivo, y salieron hacia la Plaza Dolores, sitio cercano al lugar de acción. De ahí volvieron al Cuartel General y allí estuvo hasta el último momento.

Negrito habla con gran entusiasmo, puedo asegurarles que vive muchas emociones cuando recuerda esos años de su juventud;  sus expresiones reflejan una mezcla de añoranza y orgullo, no solo por los acontecimientos vividos, sino también por los compañeros que ya no están.

“Frank era mi amigo, éramos contemporáneos. Un súper hombre que a pesar de su corta edad supo conducirnos con gran firmeza y responsabilidad; joven dirigente, compañero y consejero de todos.

“Siempre que tengo la oportunidad exhorto a la nueva generación a que sean como él, como el Che, como Fidel, es la mejor manera de ser dignos de esta Revolución”.

Nunca más Ángel Luis

Recuerda que el día antes del levantamiento armado, encontrándose en el colegio Desiderio Fajardo, su jefe Enso le comunica que debía trasladarse a Punta Gorda, lugar donde se encontraba Frank, y decirle que, el compañero de la camioneta que debía acuartelarse con ellos no se había presentado.

“Ese día, luego de cumplir con la orientación, Frank me dice que a partir de ese momento yo me llamaba Negrito Carmenati.   Realmente me impresioné, y a mi regreso al colegio, le comunico a mi jefe y él me responde: ese es tu nombre de guerra y no preguntes más”.

Luego de las acciones del 30 de noviembre de 1956, Ángel Luis continua en la lucha clandestina y se incorporó al II Frente Oriental, a la columna 17 Abel Santa María y afirma que hasta la actualidad continúa defendiendo las conquistas alcanzadas y piensa hacerlo hasta el último día de su existencia.

Más allá de la muerte

Negrito era muy joven cuando comenzó su lucha por la independencia de Cuba. Tenía 22 años cuando un cabo del ejército de Fulgencio Batista asesinó a su padre, etapa en la que pertenecía a la Juventud Auténtica y luego formó parte del moviendo 26 de Julio.

Dijo que mucho antes de su fallecimiento se involucró en las acciones revolucionarias, expuesto a los peligros de la clandestinidad, por lo que nunca pensó cumplir nisiquiera los 47 años que vivió su progenitor.

“Tengo 82 años, y pienso vivir 100 más, y  de ser así, si me dieran la oportunidad- dice jocosamente- pido una prórroga para seguir defendiendo esta Revolución.

Las líneas alrededor de sus ojos, delatan las experiencias acumuladas, las tristezas y las alegrías a lo largo de sus más de ocho décadas de existencia, pero no se detiene, y a cada paso deja huellas de amor por su tierra adorada, la Cuba con la que soñó, la de hoy y del mañana.

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