José Antonio Portuondo y José Soler Puig: unidos por más que una fecha

Categoría: Historia
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jose soler puig y jose antonio portuondoEl 10 de noviembre es una de esas fechas en las que el calendario, quizás por coincidencia o por marcada intencionalidad, junta a dos grandes de la intelectualidad santiaguera y cubana: José Antonio Portuondo Valdor (1911-1996) y José Soler Puig (1916-1996).

Nacidos en el primer cuarto de la pasada centuria, inician su labor intelectual al calor de las luchas estudiantiles en contra de los gobiernos títeres de la República, cuando la burguesía nacional era fuerte y ejercía a sus anchas la represión.

José Soler Puig es una de esas figuras dentro de la literatura cubana que no será olvidada, aun cuando el paso inexorable del tiempo indique inclinar la mirada hacia nuevas y refrescantes formas de narrar. En el año 1960 merece el premio de novela del primer concurso Casa de las Américas con su obra Bertillón 166. Meses después comienza sus estudios, que dejaría inconclusos, en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Oriente.

Sus trabajos, en su mayoría cuentos, aparecieron en las revistas Galería, Taller Literario, Cultura ´64 y la revista Santiago, de la Universidad de Oriente. En La Habana colaboró, entre otras publicaciones, en Cúspide, Carteles, el magazine literario del periódico Noticias de hoy, Lunes de Revolución y El Caimán Barbudo. Sus novelas han sido traducidas a varios idiomas. Entre las más conocidas están: En el año de enero (1963), El derrumbe (1964), El pan dormido (1975), El Caserón (1977) y Un mundo de cosas (1984).

Editoriales como Letras Cubanas, Caserón, Oriente y Ediciones Unión han dado a conocer la producción literaria de Soler Puig. Su cuentística y novelística han sido estudiadas por reconocidos académicos y literatos nacionales y extranjeros, entre ellos: Luis Álvarez, Mario Benedetti, Salvador Bueno, Onelio Jorge Cardoso, Armando Hart y Ambrosio Fornet.

Por su parte, José Antonio Portuondo fue ese intelectual orgánico que logró con sus críticas literarias y su ensayística aportar un manantial inagotable de producción teórica, a la par que iba conformando un pensamiento comprometido con la necesidad de transformar la etapa histórica en que le tocó vivir, acompañado de un enfoque marxista y un humanismo desbordante.

Obtuvo en 1941 el doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana con su tesis Concepto de la poesía, editada como libro en 1945, pionera de los estudios científicos de la literatura en Cuba. Después de su graduación ejerció como profesor de Estética, Teoría Literaria y Literatura Cubana, en universidades mexicanas, venezolanas, norteamericanas y cubanas. En 1962 asumió la rectoría de la Universidad de Oriente, cargo que ocupa hasta 1965.

Además de pedagogo, crítico y ensayista, trabajó como diplomático representando a Cuba en importantes foros internacionales como la Primera Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (Belgrado, 1961), y el XIII Congreso Internacional de Filosofía (México, 1963).

En el año 1982 fue elegido Primer Vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), responsabilidad que mantuvo hasta 1988. En distintas ocasiones se desempeñó como miembro del jurado del Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Literatura, que en 1986 le fue conferido. Hasta su muerte, el Dr. José Antonio Portuondo ocupó la dirección del Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba y de su Anuario L/L.

A José Antonio Portuondo y a José Soler Puig los une mucho más que una fecha, mucho más, incluso, que una etapa histórica. Ambos fueron santiagueros genuinos, hombres de izquierda desde su juventud, intelectuales abiertos a diversas expresiones de la cultura, intérpretes de nuestra identidad nacional, representantes de esa estirpe señorial de las letras que no ha dudado nunca en ponerse al servicio de las mejores causas, que no por casualidad siempre son las más cercanas al pueblo.

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