El combate que marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde

Categoría: Historia
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combate uveroLa historia recoge victorias y derrotas, muertes y nacimientos, llantos y alegrías de los pueblos, que confluyen todas en un pensamiento, en ideales comunes, en revoluciones.

En Cuba no es diferente. Este archipiélago está premiado de gente valerosa que llenó numerosas páginas de heroísmo exponiendo su pecho a la muerte, a veces con batallas perdidas, otras más, ganadas.

Ejemplo de ello fue el combate de El Uvero que trascendió como la mayoría de edad del Ejército Rebelde.

Luego del desembarco del Granma el 2 de diciembre de 1956 por Los Cayuelos, cercano a playa de Las Coloradas, municipio de Niquero, el grupo expedicionario tuvo su bautismo de fuego en Alegría de Pío, el día 5. La sorpresa se convirtió en derrota, y esta en dispersión. Pero 13 días después, en la Sierra Maestra, se reunían de nuevo Fidel, Raúl, Juan Almeida Bosque, Camilo, el Che y otro grupo de combatientes para continuar la lucha.

El 17 de enero de 1957 tendría lugar el Combate de La Plata, primera victoria del naciente Ejército Rebelde frente a las fuerzas de la tiranía, para demostrar ante el mundo la permanencia de Fidel Castro en la Sierra Maestra, oscurecida por muchos medios de difusión que lo habían dado por muerto, demostró además la capacidad guerrillera para tomar cuarteles y armas al enemigo, y la disposición de combatir hasta el triunfo final.

Llegaban a la serranía numerosos combatientes, generalmente de la ciudad, que se entrenaron con armas de fuego y en la vida de las montañas, a la que la mayoría no estaban acostumbrados.

Al enterarse en mayo de 1957 que por la costa norte de la entonces provincia de Oriente se había producido el desembarco de un grupo de expedicionarios, Fidel decidió realizar el ataque al cuartel de El Uvero con vistas a desviar la atención de las fuerzas del régimen dictatorial y en la medida de las posibilidades evitar que los que habían llegado a Cuba fuesen perseguidos hasta la muerte.

Ya para esa fecha, como parte del reforzamiento militar que la dictadura  del sanguinario  Fulgencio Batista había llevado a cabo en las montañas orientales, había allí un contingente de 50 hombres.

El combate de El Uvero se inició casi al amanecer del día 28 de mayo y se prolongó durante más de dos horas, pero finalmente los integrantes del Ejército Rebelde lograron vencer la resistencia ofrecida por los soldados de la dictadura.

Memorias de un combatiente

Desde México, en el yate Granma llegó un argentino que había sobrevivido a los reveses del desembarco, a la bienvenida a balas del ejército batistiano y participaría hasta el triunfo revolucionario en muchísimos más como soldado, líder, médico e internacionalista. Ernesto o el Ché, no importa porque lo asumimos cubano como el que más.

Refiriéndose al combate de El Uvero señaló: "Para nosotros  fue además, la victoria que marcó la mayoría de edad de nuestra guerrilla. A partir de este combate, nuestra moral se acrecentó enormemente, nuestra decisión y nuestras esperanzas de triunfo aumentaron también, simultáneamente con la victoria y, aunque los meses siguientes fueron de dura prueba, ya estábamos en posesión del secreto de la victoria sobre el enemigo."

Años más tarde en la Revista Verde Olivo rememoró como en varias ocasiones tuvo que prestar sus conocimientos médicos para salvar a los heridos.

El Che recordó que atendió primero a uno de los integrantes del ejército Rebelde  que se hallaba muy grave porque una bala tras haberle partido su brazo derecho y atravesar el pulmón aparentemente se le había incrustado en la columna  y le había privado del movimiento en las dos piernas.

Y el Che también señaló: "Su estado era gravísimo y apenas si me fue posible darle algún calmante y ceñirle apretadamente el tórax para que respirara mejor.

Precisó el Che que trataron de salvarlo de la única forma posible, dejarlo en manos del enemigo y esperar que por ética médica lo atendieran con los recursos necesarios, aunque fuese integrante de las tropas contrarias.

Igualmente detalló el Che que cuando se lo comunicó al combatiente éste "me saludó con una sonrisa triste que podía decir más que todas las palabras en ese momento y que expresaba su convicción de que todo había acabado. Lo sabía también y estuve tentado en aquel momento de depositar en su frente un beso de despedida pero, en mí más que en nadie, significaba la sentencia de muerte para el compañero y el deber me indicaba que no debía amargar más sus últimos momentos con la confirmación de algo de lo que él ya tenía casi absoluta certeza."

Las victorias siempre cobran vidas o sangre. Triunfar no fue fácil, hubo que vivir bajo el ruido de las balas, en las inclemencias de la vida guerrillera, con el valor como único escudo para sobrevivir.

58 años han pasado desde entonces. Muchos de sus protagonistas hoy no viven o son muy ancianos, sin embargo es bueno recordar cada etapa vivida para alcanzar un sueño común, los ideales que se volvieron la meta de un pueblo. Más que memorizar fechas o nombres, o repetir las efemérides, recordar la historia patria es el mejor legado para preservar el futuro de cualquier nación, mucho más de la nuestra que se sustenta a diario por las convicciones y principios de su gente.

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