Lecciones como para no repetirse en un ciclo inevitable

Categoría: Historia
Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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rendirse“No habría poema más triste y hermoso que el que se puede sacar de la historia americana”, expresó el Apóstol José Julián Martí Pérez. Cuba está entrelazada en la solidaridad y el internacionalismo al ayer de varios países.

Uno de estos momentos constituye el 20 de junio de 1979, cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) hace pública una declaración mediante la cual denuncia con evidencias el plan de una intervención militar del Gobierno estadounidense en la Nación de Nicaragua.

El documento refería: “Cuba denuncia esta maniobra de los Estados Unidos y llama a los pueblos y gobiernos de América Latina a no prestarse a tales planes”. Y continuaba diciendo: “las gestiones para convocar a la Organización de Estados Americanos y las recientes declaraciones intervencionistas del subsecretario de Estado, Viron Vacky, no dejan duda sobre los agresivos propósitos de los imperialistas yanquis”.

El país centroamericano ya había vivido los horrores del somocismo -por el General Anastasio Somoza García y su hijo Anastasio Somoza Debayle-, con la corrupción, la desigualdad, violaciones a los derechos o ausencia de  estos, la pobreza, la pérdida y el desgaste de recursos naturales, la tasa de mortalidad infantil, la falta de asistencia sanitaria y la hambruna extrema.

A simple vista era un territorio con grandes inversiones para la exportación y las obras públicas arquitectónicas, rico en la esfera de la macroeconomía, pero desprotegido en el interior, y militarizado para forzar a los ciudadanos a su anuencia de la situación.

Para 1979 ya había triunfado el Frente Sandinista de Liberación Nacional, pero las amenazas de los Estados Unidos era el resultado de la Guerra Fría, que traería períodos de inestabilidad política en la lucha por sacar adelante obras sociales colectivas. El Gobierno cubano ha sido uno de los que ha apoyado en Latinoamérica el desarrollo de esas obras, como lo realizase el Minrex ese 20 de junio.

Sin embargo, la historia es muchas veces un proceso cíclico inevitable, que ha hecho repetir a los pueblos pasajes del ayer. Ya lo decía el Héroe Nacional:

“Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles?”.

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