Agustín Cebreco: una vida al servicio de la Patria

Categoría: Historia
Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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cebrecoEl Cobre, perteneciente en aquel entonces a Oriente, recuerda al Mayor General Agustín Cebreco Sánchez, el soldado de las tres guerras por la independencia de Cuba que batió casi toda su vida en el campo de batalla.

Ese que el 23 de mayo de 1898 sostendría un encarnizado enfrentamiento con las tropas españolas de Vara del Rey, justo en las proximidades de Santiago de Cuba. Dos días después cumplía años.

Cebreco se incorporó a la gesta de su país a la temprana edad de 15, en una época en la que los adolescentes se debatían entre la incandescencia de los sueños y las responsabilidades de hombre por ver a su Patria libre.

Peleó bajo la comandancia de José Maceo, Calixto García y Antonio Maceo. Con 21 años fue ascendido a Comandante, y con ese grado se enfrentó enérgicamente al Pacto del Zanjón durante la Protesta de Baraguá, en la cual no dudó ni un segundo para conceder su firma. Ese mismo día le dieron el grado de Teniente Coronel y Jefe de brigada.

Durante los próximos años estuvo presente en los combates de Aserradero, asumió la dirección de la región de Palma Soriano en la Guerra Chiquita; fue preso y exiliado a España, colaboró con el plan Gómez-Maceo, radicó en los Estados Unidos para luego regresar a combatir en la guerra del 95ʼ.

Empuñó la espada en Duaba, Alegría, Sao del Indio, Tí Arriba y Palmarito, llegando a constituir varias brigadas. En las cercanías de Santiago también defendió la embarcación de Horsa; su nombre está escrito en tantos paisajes de la región como en Yerba de Guinea y Loma del Hierro, en El Caney y Remanganaguas, en Soledad y Monte Oscuro, o en la playa Siboney para sitiar el territorio.

Tras la fallida independencia de Cuba, y con la neocolonia en su rumbo de instauración, fue delegado a la Asamblea Constituyente y la imagen de la Cámara en representación de Oriente durante dos ediciones.

Agustín Cebreco Sánchez constituye, sin duda alguna, un ejemplo de vida incansable que dedicó cada segundo de su tiempo a la materialización de los deseos aunados de hombres y mujeres, que se alzaron en la manigua y contra la dominación norteamericana, pese a todas las adversidades.

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