“Bastidas, el periodista ecuatoriano de la Sierra Maestra”

Categoría: Historia
Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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carlos bastidasok 4“Nada en el mundo puede detener la firme marcha de América hacia un futuro lleno de justicia, progreso y libertad democrática”, así hablaba uno de los más ingeniosos periodistas latinoamericanos que ha dado a luz el continente: Carlos Bastidas Argüello. De origen ecuatoriano, fue asesinado con poco más de 20 años el 13 de mayo de 1958.

Escasos documentos se conservan del tintero de este escritor, debido a la censura de prensa de la época, sin embargo, su presencia durante más de dos meses en las montañas de la Sierra Maestra es certera. Desde las primeras comunicaciones con el Ejército Rebelde, y el Líder Histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro, manifestó su solidaridad con la justa causa por la independencia, libertad y soberanía plenas.

Atahualpa Recio era el seudónimo con el cual transmitía sus reportes en Radio Rebelde como colaborador. Su breve currículum periodístico ya engrosaba con las narraciones de lo acontecido durante el derroque de las dictaduras de Pérez Jiménez en Venezuela, de Rojas Pinilla en Colombia, y las noticias de Hungría en 1956.

Julio Castelló, periodista cubano destacó en el diario La Hora, el 17 de junio de 1958: “A pesar de sus cortos años (…) Bastidas razonaba como el más experimentado conocedor de los graves problemas que agobian a la humanidad”.

Orlando Gómez Balado, colaborador del gremio alzado en la Sierra, compartió de sus vivencias junto a Bastidas:

“Él gustaba contar sus desvelos y andanzas de periodista por Colombia y Venezuela, bajo tiranías similares a la de Fulgencio Batista”. En el hotel Pasaje, propiedad de la familia de Gómez Balado residió durante un tiempo el joven Carlos.

Instalado en la capital, tenía concebido partir tres días posteriores a los Estados Unidos, para exponer las violaciones de Batista a los derechos de la comunidad rural, mediante crímenes de aviación.

En ese margen de tiempo, asistió al Colegio Provincial de Periodistas, y a la embajada de Ecuador para mostrar los rollos fotográficos ilustrados en la Sierra Maestra. Durante la noche del fatídico día tenía concebido solicitar la protección del Colegio de corresponsales al decano de la institución Jorge Quintana, así como recepcionar correspondencia de los integrantes del Movimiento 26 de Julio, para cubanos exiliados en EEUU.

Sin embargo, a la espera en el bar de la Avenida del Prado, entre Virtudes y Neptuno, fue asesinado por el esbirro de la tiranía batistiana, apodado Gallo Ronco, quien lo destrozó a golpes, y remató con una bala en la sien. Justo a 63 años de estos sucesos, una vez más se recuerda la vida y obra de aquel que, pese a su fugaz existencia, dejase una huella imborrable en la historia de Cuba, y del periodismo de aquellos años en América Latina.

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