Elpidio Casimiro Sosa González (Sosita)

Categoría: Historia
Escrito por Angela Santiesteban Blanco/Fotos/Internet
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Elpidio SosaElpidio Casimiro Sosa González (Sosita) nació el 4 de marzo de 1929 en Quemado de Güines, Villa Clara, formaba parte de una humilde familia, fue un joven tranquilo, callado, entusiasta, que ansió siempre estudiar y superarse.

Estudia hasta el octavo grado, después aprende inglés, mecanografía y taquigrafía en la Academia Pitman de su ciudad natal y comienza su vida laboral a los 19 años como viajante de comercio para la firma ‘Hilos Capitolio’, para ayudar a su familia y costearse los estudios.

Sosita como le decían muchos, en 1959 se estableció en La Habana, y rápidamente contacta con miembros de la juventud ortodoxa, entre los que se encuentran Fidel, Abel, Jesús Montané y otros jóvenes que luego integrarían la generación del centenario.

Ultimándose la fase organizativa del asalto al Cuartel Moncada, se agudiza la falta de dinero y Elpidio desarrolla una acción de desprendimiento total que lo distinguió en unión de otros jóvenes.

Casimiro Sosa se dirige al propietario del Bar Oriente, ubicado en San Miguel y Consulado, donde trabajaba como dependiente gastronómico, y le propone la venta de su plaza por 300 pesos, dinero que aportó a la causa revolucionaria.

Este gesto fue reconocido por Fidel, y en su alegato de autodefensa, La Historia me Absolverá, cuando destacó: "Con mayor orgullo que nunca digo que consecuentemente con nuestros principios, ningún político de ayer nos vio tocar a sus puertas pidiendo un centavo, que nuestros medios se reunieron con ejemplos de sacrificio que no tienen paralelo, como el de aquel joven, Elpidio Sosa, que vendió su empleo y se presentó un día con trescientos pesos para la causa..."

Datos históricos revelan la confianza que Fidel y los demás dirigentes del Movimiento tenían en Elpidio Sosa, lo que se evidencia en el hecho de que él es uno de los pocos compañeros que conocían el verdadero objetivo de la acción y por tal motivo y de acuerdo con las instrucciones, debía partir la noche del 14 de julio con Abel Santamaría y Ernesto Tizol, hacia Santiago de Cuba, a fin de alquilar la finca Siboney, donde bajo la cobertura de una granja de pollos se establecería el cuartel general de los insurgentes.

La víspera del asalto, Sosa hace gala de su natural jovialidad y coopera en la elaboración de una suculenta comida, que para muchos de los comensales sería la última.

Con los primeros claros del amanecerse producirá la salida la salida de la caravana para fortaleza militar, donde una página heroica empezaba escribirse con la sangre y el valor de aquellos jóvenes. Solo uno de sus hermanos conoce la verdad, cuando Sosita le dice: “Voy a la muerte; tengo la seguridad de que voy a morir, pero la causa que defendemos no admite demoras. Estoy enfermo de asco desde que se encaramó en el poder el tirano. No puedo ni quiero hablar de eso; lo que hay que hacer, se hará. Y quizás no podré verlo, pero surgirá una Cuba nueva, limpia y diferente”.

Con solo 24 años, Elpidio Sosa cae prisionero y es asesinado en los muros del Cuartel Moncada, por los ideales que tanto defendió durante toda su vida. Cuentan que siempre le gustaba decir: "Yo soy un hombre que quiere luchar; yo quiero participar en la historia".

Hoy los trabajdores de la Hotelería y el Turismo le rinden tributo y en su honor entregan la Distinción Elpidio Sosa González a los trabajadores con más de 20 años de labor en el sector, la que fue establecida por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Hotelería y el Turismo (SNTHT) en homenaje al mártir del sector.

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