Febrero en la Historia: curiosidades y coincidencias (II)

Categoría: Historia
Escrito por María de Jesús Chávez Vilorio
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sanvalentinamor55555Seguimos con febrero, mes cortico pero cargado de efemérides y curiosidades. El trabajo anterior terminó con una dramática decapitación en la corte inglesa, y para no perder el hilo, este empieza con otra. Hablamos de Catalina Howard, la quinta esposa de Enrique VIII, ejecutada el 13 de febrero de 1542.

Era prima de Ana Bolena, la segunda esposa de ese mismo rey, quien fuera decapitada por adulterio. Así que ella más que nadie debería haber pensado que quizás casarse con un hombre que tenía una larga saga de esposas infelices y muertas, no era la mejor de las ideas. Además, Enrique tenía casi 50 años, era excesivamente obeso, malgenioso y estaba enfermo, y ella era una muchachita linda y no muy sensata en la flor de la vida. Receta del desastre.

A los 12 años, Catalina había tenido un romance con su profesor de música, Henry Mannox. Luego, cambió a este por un joven secretario, Francis Dereham. De su relación se enteró demasiada gente. A finales de 1539, la joven consiguió el empleo de dama de compañía de la nueva reina, Ana de Cleves. Pero las cosas entre Enrique y su esposa nunca llegaron a cuajar y este, que acostumbraba sustituir reinas como zapatos, se divorció de Ana para casarse con Catalina. En fin, que a pesar de lo obvio, Enrique se asombró muchísimo al descubrir que su virtuosa reina recién estrenada había tenido amoríos en el pasado y los había contratado para trabajar a su servicio a fin de callarles la boca.

Por si eso fuera poco, ya casada, se había enamorado del cortesano favorito de su marido, Thomas Cultpepper, joven y elegante, con la ayuda de una dama de compañía… casualmente, cuñada de Ana Bolena, que había visto morir a su esposo Jorge por adulterio e incesto. Cualquiera diría que no aprendió nada. El adulterio se confirmó y los involucrados perdieron la vida, incluyendo a Catalina, de 20 años, quien la noche anterior, había hallado paz en la morbosa actividad de practicar por horas cómo colocar su cabeza sobre el cadalso. 

El 13 de febrero de 1880, sin embargo, sucedió algo muy bueno: el rey español Alfonso XII abolió la esclavitud en todos sus territorios, lo cual incluía a Cuba. La esclavitud en las Américas había sido flagelo durante unos bochornosos 300 años, que finalizaban con esta medida, largamente esperada. Sin embargo, para ser francos, acá no se llevó a efecto verdaderamente hasta 1886. Y vaya si era hora, porque todo el mundo se le había adelantado.

Francia había tomado esa medida mucho antes, tras la Revolución francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1794. Napoleón restableció la esclavitud en 1802, pero la abolición definitiva llegó el 27 de abril de 1848. En Portugal y sus colonias de la India, el 12 de febrero de 1761, por lo que se considera a Portugal pionera en el abolicionismo. Sin embargo, en las colonias portuguesas de América se siguió permitiendo la esclavitud, hasta bastante más tarde.

En 1807 se prohibió la trata de esclavos en los barcos británicos. El 23 de agosto de 1833 se aprobó la Slavery Abolition Act por la que desde el 1 de agosto de 1834 quedaban libres todos los esclavos de las colonias británicas. Durante un período de transición de cuatro años permanecerían, a cambio de un sueldo, ligados todavía a su amo. Los propietarios de plantaciones del Caribe fueron indemnizados con 20 millones de libras esterlinas. Estados Unidos se libró de esta situación mediante la Proclamación de Emancipación en 1863, pero solo tendría efecto en 1865, tras el final de la Guerra Civil.

Hablando de racismo, colonialismo y sus consecuencias desastrosas, el 13 de febrero de 2008, en Australia, el primer ministro Kevin Rudd presentaba una disculpa formal a los descendientes de aborígenes del país, debido al secuestro sistemático de niños llevado a cabo por el Gobierno australiano entre 1869 y 1976. “Generaciones Robadas” es el término usado para describir a aquellos que fueron secuestrados de sus familias por el gobierno y algunas misiones religiosas cristianas. La medida supuestamente era para protegerlos, pues en vista de la catastrófica disminución de la población negra después del contacto con los blancos, los aborígenes “no sabían mantenerlos vivos”.

En realidad, se trataba de “civilizar” a estas comunidades mediante la educación selectiva de sus nuevas generaciones, evitando la supervivencia de su cultura y la “contaminación” de la “raza pura” británica con los pueblos “inferiores”. La Ley de Protección de los Aborígenes de 1915 permitía secuestrar a los niños de sus padres sin necesidad de comprobar que habían sido descuidados o maltratados. Desde el principio hubo voces que se negaron a participar en esta injusticia, pero el daño ya está hecho.

Así que el mes del amor, ¿no? Y sigue. Créanme 

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