Santiago de Cuba, símbolo de la Revolución

Categoría: Historia
Escrito por Milagros Alonso Pérez/Foto: Tomada de Internet
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triunforevEl valor de un puñado de hombres puede corregir el curso de la historia, pero la determinación de todo un pueblo por la justicia la salva definitivamente. Santiago de Cuba constituye uno de los territorios del mundo comprometido indisolublemente con su pasado, su presente y su futuro.

En el ayer aún se escucha el ruido ensordecedor del avión que escoltaría a Fulgencio Batista fuera del país el 1ro. de enero de 1959. Tras firmar su renuncia y delegar las funciones al general Cantillo, daba la espalda al entonces campamento de Columbia, lugar donde a más de un lustro había iniciado su mandato en aquel momento.

Un golpe de Estado era inminente en La Habana, y desde el territorio santiaguero de Palma Soriano ya se abrían los micrófonos de la emisora Radio Rebelde. En ese centro el Líder Histórico de la Revolución Cubana llamaba a la huelga general de los ciudadanos y a la acción táctica del ejército revolucionario.

“¡La historia del 95 no se repetirá! ¡Esta vez los mambises entrarán en Santiago de Cuba!”, aludía Fidel Castro a toda voz tras haber llamado en reiteradas ocasiones a la rendición de la resistencia en la guarnición de Santiago. Asimismo solicitó a Ernesto Guevara que ocupara la dirección de La Cabaña y rindiera las fortalezas de Matanzas.

A Camilo Cienfuegos indicó la toma del campamento de Columbia y cernirse sobre las localidades habaneras, y convidó a todos los jefes militares a alcanzar la capitulación de las ciudades ocupadas por el adversario.

Pese a los intentos de Cantillo y Carlos Piedra, este último magistrado del Tribunal Supremo, las advertencias a sus secuaces del embajador Smith, o las esperanzas reunidas del coronel Barquín, el pueblo se reúne en una huelga que paralizó a la Nación y neutralizó todo intento de boicotear la Revolución.

Tras unas horas ya se oía hablar de la libertad de los presos políticos de la cárcel de La Habana y del Reclusorio Nacional para Hombres de Isla de Pinos, al igual que de la entrada triunfal del Ejército Rebelde. Ya en el anochecer el Escandel fue testigo de la ocupación de la ciudad.

Una multitud recibiría con vítores desde el entonces Gobierno Provincial con vista al Parque de Céspedes una nueva etapa “con todos y para el bien de todos”. Al proclamar a Santiago de Cuba como capital del país y pronunciar la creación de un gobierno provisional, se abría una página sin precedentes en la historia.

De esta forma quedaría para los tiempos venideros la profética frase del Comandante en Jefe pronunciada en aquel sitio e instante: “La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros. (…)

“La Revolución no se podrá hacer en un día, pero tengan la seguridad de que la Revolución la hacemos, tengan la seguridad de que por primera vez, de verdad, la República será enteramente libre y el pueblo tendrá lo que merece. (…) La República no fue libre en 1895 y el sueño de los mambises se frustró a última hora; la Revolución no se realizó en 1933 y fue frustrada por los enemigos de ella.

“¡Esta vez la Revolución tiene al pueblo entero, tiene a todos los revolucionarios; (…) es tan grande y tan incontenible su fuerza que esta vez el triunfo está asegurado! Podemos decir con júbilo que en (…) cuatro siglos (…) por primera vez seremos enteramente libres y la obra de los mambises se cumplirá. (…)

“Los hombres que cayeron en nuestras tres guerras de independencia juntan hoy su esfuerzo con los hombres que han caído en esta guerra, y a todos nuestros muertos en la lucha por la libertad podemos decirles que por fin ha llegado la hora de que sus sueños se cumplan; ha llegado la hora de que al fin ustedes, nuestro pueblo, nuestro pueblo bueno y noble, (…) tendrá lo que necesita”.

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