La historia no olvida a sus héroes

Categoría: Historia
Escrito por Milagros Alonso Pérez Fotos: Tomadas de Internet
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William 4Cuando llegan estos meses la historia entrelazada a la victoria revolucionaria se viste de júbilo y gloria. Pero también al rememorar estas fechas entre los años 1956 y 1957 acude un sentimiento de luto y nostalgia por las víctimas del entonces cuerpo represivo de la tiranía batistiana.


A esta memoria en los meses de diciembre y enero están entrelazados dos jóvenes: Ángel Guerra Blanco y William Soler Ledea. William había nacido en Jiguaní, y desde su adolescencia se estableció en Santiago de Cuba para cursar en el Pre Comercial de un centro particular de estudios.
Desde los 14 años de edad se vinculó al trabajo en la Unión Gráfica S.A, ante las dificultades económicas de su familia para pagar la superación profesional. Posteriormente se vinculó al Movimiento 26 de Julio, asistiendo a Frank País García. Las reuniones habituales de los jóvenes de su época con esas convicciones acontecían en la Placita de Santo Tomás.
Tras las indicaciones de sabotear diversos centros del país en medio de las celebraciones por el fin de año en 1956, Soler Ledea explotó junto a Ángel Guerra una bomba desde el estadio de béisbol.
Este último tuvo a Santiago como su cuna. Hábil en la lectura y los ejercicios físicos, propio de su edad tenía toda una vida por delante. Había recibido clases en la Escuela Primaria Anexa a La Normal, la Escuela Superior No.27 y el Instituto de Segunda Enseñanza del territorio.
Al igual que William, Ángel se vio en la necesidad de desempeñar múltiples empleos. Como vecino de Frank País impulsó la causa revolucionaria desde diversos frentes de acción. Una vez acontecida la explosión en el estadio estos jóvenes fueron asesinados brutalmente.
Sus familiares no pudieron encontrar los cadáveres a finales del mes pese a los avisos a la prensa. Sin embargo, en los dos primeros días de 1957 el horror en la mirada de sus padres aún no podía concebir los inertes cuerpos que yacían en las proximidades de la carretera de Ciudadmar, maltratados por las inclemencias del camino tras ser arrastrados sin vida.
La Revolución Cubana triunfaría tres años después, y cada año recuerda, nunca olvida a quienes dieron su vida por ella, a los que ven materializados sus sueños de justicia e igualdad social en el presente.

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