Anécdotas curiosas de la liberación de San Luis

Categoría: Historia
Escrito por Arturo Oliva Alcolea
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sanluis liberacion 640x445San Luis, Santiago de Cuba._ Estamos en diciembre y para los sanluiseros estos primeros días tienen un significado especial, pues estamos próximos a cumplir el aniversario 61 de la liberación del poblado.

En fecha como esta ya el Ejército Rebelde había tomado los poblados de Chile, Dos caminos y Borgita, aledaños a la cabecera municipal, todo era parte de la famosa operación Gancho que pretendía cercar a la ciudad de Santiago de Cuba para luego dar el golpe final.

Así iba funcionando todo, en algunos lugares con más resistencia por parte del ejercito de Batista que, aunque un tanto desmoralizado por las derrotas sufridas en la Sierra Maestra, conservaba su maquinaria y estructura militar con miles de hombres y modernas armas, pero esto no impedía que los rebeldes incursionaran en las ciudades, incluso de día, pues de noche, se conoce que el ejército se recluida en los cuarteles por temor.

No obstante, la represión y los asesinatos aumentaban y sembraban el terror en la población civil, los aviones daban varios pases al día por encima y cerca de los poblados.

En uno de esos pases cerca de San Luis, allá en Paso de Lajas, casi llegando a La Huaca, iba un arriero con sus mulos cargados de café, y una avioneta catalina, que así le llamaban viéndolo o no soltó una ráfaga de aquellas poderosas ametralladoras calibre 50 con que estaban equipadas y hombre y mulos se desperdigaron en las lomas por varios días.

Así le pasó a Juan aquí mismo cerca de lo que es el barrio de la granja, estaba sacando unos boniatos y vio venir la avioneta y, muchacho al fin le hizo señas, me contó que le soltaron una ráfaga y él se lanzó al suelo y perdió la piel del pecho arrastrándose, me dice, “ahora me río pero entonces me vi muerto”.

Otra anécdota curiosa le sucedió a dos personas conocidas por mí, resulta que bajando para Capitán de España, ya oscuro, dos vecinos le dieron el susto de la vida a dos primas al salir de repente de la orilla del camino y al darle el alto las dos jóvenes solo repetían “nosotros somos ri ri fa fa”, sílabas de sus apellidos.

Sólo después de soltar la risa los bellacos, se supo que querían decir que eran de los Rivero Falcón, notas curiosas pero así se vivieron aquellos días previos a la liberación de San Luis.

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