Un líder excepcionalmente visionario, profeta de alta estirpe, Padre, amigo ese que junto a sus hermanos de lucha lograron obtener la Victoria para la Revolución Cubana, sí nuestro eterno Fidel fue quien fundó la mayor organización de masas los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) con el propósito de que el pueblo defendiera las conquistas alcanzadas.
Y a 60 años después no contamos con su presencia física, pero su sabiduría, experiencia y visión crecen en los barrios. Así lo constata el enfrentamiento a nuevas tareas en las que hay que actualizar métodos y estrategias de trabajo. Incentivar la educación formal en la familia, apoyar las campañas antivectores y combatir las indisciplinas sociales, hacer cumplir las medidas para luchar contra la Covid-19 y no dejar perder la guardia cederista.
Como bien dijo Fidel en su fundación: “(…) Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva, ¡vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva! Y vamos a ver cómo se pueden mover aquí los lacayos del imperialismo, porque, en definitiva, nosotros vivimos en toda la ciudad, no hay un edificio de apartamentos de la ciudad, ni hay cuadra, ni hay manzana, ni hay barrio, que no esté ampliamente representado aquí (…) Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo, ¡tremendo chasco se van a llevar! (…)”.
La edificación de los CDR en todo el territorio nacional tuvo/tiene “dentro de sus objetivos movilizar a todo el pueblo en las tareas de defensa de la Revolución y de las conquistas del socialismo, mediante el trabajo directo con las personas y las familias de la comunidad”; al tiempo que entre sus tareas resaltan trabajar con todas las personas en el barrio en aras de la tranquilidad ciudadana, las donaciones de sangre, la limpieza y embellecimiento del entorno, y la realización de barrio-debates: por ejemplo, sobre proyectos de leyes y/o modificaciones legislativas.
Bien lo dijo Fidel en el discurso fundacional de los CDR: “Cada uno de nosotros somos soldados de la Patria, no nos pertenecemos a nosotros mismos, pertenecemos a la Patria! ¡No importa, no importa que cualquiera de nosotros caiga, lo que importa es que esa bandera se mantenga en alto, que la idea siga adelante!, ¡que la Patria viva!
Y así ha sido durante estos 60 años de lucha y seguirá siendo hasta la eternidad porque Fidel renace en cada casa, en cada cuadra, en cada barrio para recordarnos que Somos verdaderos soldados de la Patria y que no claudicaremos jamás frente a las pretensiones del enemigo.