El Caballero de la eterna sonrisa

Categoría: Historia
Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO
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camilocuenguegosgSolo tenía 27 cuando desapareció físicamente y ya había forjado una gran obra, nos dejó un legado que se multiplica en cada cubano, ejemplo de patriotismo y de fidelidad absoluta. Trascendió en la Historia de Cuba como uno de los más grandes Héroes de la Revolución.

Camilo Cienfuegos Gorriarán “El Señor de la Vanguardia” se impregnó en el corazón de los cubanos que lo aman y recuerdan con la estampa radiante y joven que tenía en el momento de su desaparición física, el 28 de octubre de 1959, cuando perdió la vida en un accidente de aviación durante el cumplimiento de una misión.

Reafirmando la inmortalidad del Héroe de Yaguajay, expresó Fidel en el acto de conmemoración del XXX Aniversario de su desaparición física, en Lawton, La Habana, el 28 de octubre de 1989: “Por eso hoy hablé de la muerte física, que esa es una cosa, y otra es la presencia del ejemplo, de la inspiración, ¡de los valores morales que nos legaron hombres como Camilo y el Che!”

Cienfuegos Gorriarán, combatiente y revolucionario cubano, expedicionario del Yate Granma. Camilo fue uno de los pilares fundamentales de la gesta armada que derrocó a la tiranía pro imperialista del dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.

A la entrada de la Caravana de la Libertad, el ocho de enero en la capital, encabezada por Fidel, Camilo era uno de los Comandantes que lo esperaban, al igual que el Che y Almeida. Durante su discurso en horas de la noche, el líder de la revolución demostró la confianza depositada en él con hermosas y sencillas palabras, grabadas por siempre en las mentes de los cubanos: "¿Voy bien Camilo?"

Su valor hizo que el pueblo espontáneamente le otorgara el título honorífico de Héroe de Yaguajay y Señor de la Vanguardia.

Al revisar las fotos de Camilo nos podemos dar cuenta que en todas tiene una sonrisa amplía como el mar, como de calma, de confianza. Muchos cuentan que era muy exigente con las cosas de la Guerra que no toleraba la mentira, la traición, ni el robo a pesar de siempre estar alegre.

Hoy su sonrisa se multiplica, como aliento de que siempre tendremos la Victoria y más hoy cuando su ejemplo nos fortalece ante cada amenaza del enemigo del norte.

Su pérdida física significó un duro e inolvidable golpe, solo mitigado por la certeza de que la fuerza de su ejemplo y accionar no envejecen ni desaparecen. En el pueblo, como dijera Fidel, hay muchos Camilos.

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