¿Sabía usted que el buque más grande del siglo XVIII se construyó en Cuba? Sobre el navío Santísima Trinidad, que se construyó en los astilleros de La Habana, fue botado a la mar en 1769 y se hundió el 24 de octubre de 1805, producto de las graves heridas que sufriera días antes en la famosa Batalla de Trafalgar, hablamos hoy.
La construcción comenzó en 1765. El diseño original tenía tres puentes, 116 cañones y casi 60 metros de eslora. Sin embargo, en posteriores reformas llegó a los cuatro puentes y 140 cañones. Pesaba 4 902 toneladas, un barco tan enorme que se convirtió en el buque insignia de la marina española, llamado “el Escorial de los mares”.
Fue una propuesta de Mateo Mullan, quien fue destinado a La Habana tras hacer espionaje industrial en Inglaterra, pero murió al poco tiempo de empezarlo y la obra quedó a cargo de su hijo y otros constructores. El objetivo era mejorar la flota española, pues aunque la metrópoli tenía una fuerza naval muy poderosa, perdía muchos barcos en batallas o naufragios. Tenía que mantenerse a la altura de Inglaterra y Francia, también destacadas en ese ámbito. Sin embargo, se empeñaban en construir barcos enormes en vez de navíos más ágiles y maniobrables, cosa que les costó muy cara.
Como obra de ingeniería naval, era un coloso. Tenía costados de madera de teca de 60 centímetros de espesor, paredes de borda de caoba de 30 centímetros, lo más cercano a un acorazado que permitía su tiempo. Se utilizaron también maderas de júcaro y caguairán, transportadas desde el poblado de San Jerónimo, en Camagüey. Su tripulación era de más de mil personas. Según datos del libro “El astillero de La Habana y la construcción naval 1700-1750”, de José Manuel Serrano Álvarez, el costo de fabricación fue de 40 mil ducados españoles.
Sin embargo, su envergadura dio más problemas que beneficios. En entrevista para el sitio de ABC, el capitán de navío retirado Marcelino González Fernández, autor del libro “Navío Santísima Trinidad. Un coloso de su tiempo”, el buque desde el primer momento dio muchos dolores de cabeza a España. Los oficiales se quejaban de que era muy lento y poco útil en la batalla, además de ser un poco inestable. Los defectos de construcción se intentaron resolver en varias reparaciones, gastando más presupuesto en el barco.
La historia del Escorial de los mares culminaría en la Batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805. A los problemas del barco se unió que los oficiales eran muy capaces pero los marineros eran novatos que no habían tenido tiempo de adiestrarse. Además, por su enorme tamaño y lo que simbolizaba, todos los barcos lo atacaban, con el fin de apoderarse de este. La eficacia de fuego fue muy baja, y el ritmo de fuego muy lento: una salva española por cada tres o cuatro británicas y así no podían ganar.
Fue apresado por los ingleses, pero estaba muy dañado, y aunque intentaron arrastrarlo a puerto para repararlo, acabó hundiéndose el 24 de octubre, cerca de Cádiz, debido a un temporal que se desató. Se han logrado rescatar cañones y otros elementos, pero la mayor parte del barco sigue debajo del agua.